Blog de Alfredo20032

Comentarios, desde la izquierda, de la actualidad política y social, con referencias esporádicas a otros temas más o menos relacionados.




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23 diciembre 2013

El primer bienio negro de Rajoy


En 1933, el Partido Radical de Alejandro Lerroux formó gobierno apoyado por  la CEDA de Gil Robles. Este gobierno fue posible después de que la derecha consiguiera la mayoría absoluta en las elecciones generales y fue el origen de lo que históricamente se ha llamado el bienio negro, que finalmente fue el primer paso para acabar con la segunda República Española.

Aunque han pasado 80 años, todavía pueden encontrarse algunos paralelismos con aquella situación, que, salvando las distancias históricas, merecen la pena ser destacados.

  • El triunfo de las derechas tuvo lugar después del fuerte impulso reformista que impusieron los primeros gobiernos de coalición republicano socialista, en materias religiosa, militar, social política, reforma agraria, etc.
  • Había en España y en toda Europa, una fuerte crisis económica.
  • Se produjeron  fuertes movilizaciones sociales que culminaron en 1934 con la revolución de Asturias.
  • Se proclamó  el Estado Catalán que acabó con la suspensión de la Generalitat y el encarcelamiento de su gobierno.
De un modo similar a lo que se hizo en el bienio negro de 1933-1935, el gobierno de Rajoy se ha centrado, escudándose en la crisis económica, en atacar uno por uno  todos los avances conseguidos en los años anteriores, con los que se había logrado alcanzar un incipiente Estado del Bienestar.

En estos dos años, el PP ha tomado medidas encaminadas a:
  • Reducción de los presupuestos en educación
  • Eliminación del derecho universal a la sanidad, volviendo al esquema del afiliado.
  • Reducción de los presupuestos sanitarios.
  • Ataque frontal a la Ley de dependencia.
  • Reducción salarial y desregulación de los derechos de los trabajadores.
  • Privatización y precarización de servicios públicos
  • Rebaja estructural de las pensiones.
  • ................
Todos estos ataques de corte economicista, "justificados" por la crisis, han constituido el núcleo fundamental del primer bienio popular que claramente puede calificarse de primer bienio negro.

El segundo bienio ha empezado tan negro como el primero.

Un vez agotadas, o casi agotadas pues todavía parece que quedan algunos "pequeños retoques" para acabar de ajustar el deficit, las medidas de contenido económico, el segundo bienio se inaugura con medidas con solo justificación ideológica, con las que el PP rinde tributo a sus sectores más reaccionarios.

El primer ataque ha sido la LOMCE presentada por la primera figura del gobierno: el ministro Wert. En la LOMCE, entre otras "mejoras" se considera a la Religión como asignatura fundamental computable a todos los efectos, se permiten subvenciones a la educación segregada, se suprime la educación para la ciudadanía. 

En orden cronológico aparece en segundo lugar la Ley de Seguridad Ciudadana que nos devuelve 54 años al pasado, por su parecido con la Ley de Orden Público de 1959, además de dar atribuciones públicas a una seguridad privada con poca formación, pero mucho más barata.

El tercer hito ha sido la modificación del código penal, con la implantación, eso si en forma light, de la cadena perpetua.

Y para cerrar el año, el ministro más "progre" del gobierno, el Sr. Ruiz Gallardón, se descuelga con la nueva Ley del Aborto que "solo" nos hace retroceder 30 años.

Parecía que la lógica política llevaría al PP a moderar sus posiciones para intentar recuperar algunos votos en las europeas del 2014 y, sobre todo, en las municipales, autonómicas  y generales del 2015, pero "la cabra siempre tira al monte" y, como el escorpión del cuento, que acabó picando a la rana que le ayudaba a cruzar el río, el PP lleva las medidas reaccionarias en los genes.

Todo indica que estamos iniciando el segundo bienio negro del PP, que con suerte, se quedará solo en gris marengo. Es imprescindible que las fuerzas progresistas tomen las medidas necesarias para evitar un tercer bienio oscuro.

20 diciembre 2013

40 años después del 1001 y de la muerte de Carrero Blanco

El 20 de diciembre de 1973 como, posteriormente, el 23 de febrero de 1981, son fechas clave de nuestra historia reciente que no hay que olvidar.

Hace cuarenta años, el 20 de diciembre de 1973, estaba convocada la vista del proceso 1.001 por el que diez dirigentes de CC.OO. iban a ser juzgados por el TOP, acusados de asociación ilícita con peticiones que sumaban 162 años de cárcel, encabezados por los 20 pedidos para Marcelino Camacho.

Ser sindicalista en aquellos años no salía barato.

Los miembros de CC.OO. de la factoría de Ramirez del Prado de Standard Electrica, como muchos otros sindicalistas de muchas otras empresas, estábamos reunidos en un pasillo solitario de la última planta del edifico preparando las movilizaciones que estaban convocadas para ese día como actos de protesta por el proceso 1001.

Al recibir la noticia del  atentado que acabó con la vida del almirante Carrero Blanco, se cortó de raiz cualquier intentó de movilización. Llegaron indicaciones de evitar provocaciones y la prudencia se impuso. 

La muerte de Carrero Blanco marcó el inicio de la transición con el dictador aún con vida, ya que  la desaparición del hombre fuerte del Régimen, el que controlaba todos  sus resortes, fue sin duda un factor que quito algunas dificultades a la transición.

Con Carrero Blanco, la transición política hubiera sido mucho más difícil que con Arias Navarro.

El gobierno de  Arias Navarro, con Franco en estado casi terminal, fue un gobierno políticamente  débil con políticas contradictorias, algunas "aperturistas," como aquel espiritu del 12 de febrero, otras crueles en coherencia con la dictadura, como los fusilamientos de tres miembros del FRAP y  dos etarras en Septiembre de 1975 y finalmente cobardes como el abandono de los saharauis en la marcha verde con el dictador agonizando.

Conviene recordar estas cosas que se han vivido en España hace todavía muy pocos años y que forman parte del precio pagado por la democracia que ahora se minusvalora con excesiva frecuencia.

25 septiembre 2012

Los carrilistas de los años 70


El fallecimiento a los 97 años del antiguo Secretario General del PCE, Santiago Carrillo, que hemos lamentado muchos ciudadanos, comunistas, ex-comunistas, socialistas y de otras ideologías, y todos partidos políticos casi sin excepciones, supone, como ha sido indicado en algún comentario, el final real del siglo XX.
En el tercio final del siglo pasado, los años 70, España transitaba el último tramo de la dictadura que terminó con la muerte de Carrero Blanco en 1973, la de Franco en 1976 y posteriormente, con la aprobación de la constitución en 1979.
En los primeros años de la década de los 70, en lo que se llamó el "tardo franquismo", las movilizaciones sociales tuvieron un notable incremento, y fueron el germen que facilitó la transición política al final de la década
En estas movilizaciones tuvimos un importante protagonismo los militantes del PCE de la época, los llamados en términos despectivos carrillistas o revisionistas, que, además de tener que pelear externamente contra el régimen de Franco en sus distintas vertientes, teníamos continúas discusiones ideológicas  internamente, con nuestros propios compañeros de lucha antifranquista, pro soviéticos del propio PCE o afiliados a otros partidos de izquierdas, a los que con términos igualmente despectivos, llamábamos izquierdistas.
Los carrilistas de los setenta utilizamos todas las fisuras del régimen, sindicatos, asociaciones profesionales, asociaciones de vecinos, sindicatos de estudiantes, ....., para favorecer la participación democrática de los ciudadanos, combinando reivindicaciones especificas de cada situación con la petición general de democracia y libertad que necesitaba España.
En la década de los 70 los militantes del PCE y de CC.OO. éramos reconocidos de facto, aunque no fuéramos legales.
Un par de experiencias personales, como seguramente tienen muchos compañeros de la época ilustran, la posición de "limbo legal" en que nos encontrábamos.
Conocí a Santiago Carrillo en Roma en 1975, con ocasión del mitin que se realizó para celebrar, creo, el 80 cumpleaños de Dolores Ibarruri. En aquel momento estaba trabajando en Roma, en una empresa española y me limité a pedir permiso en el trabajo para asistir a la rueda de prensa que Carrillo ofreció con posterioridad al mitin, el permiso se me concedió sin problemas, del mismo modo que si fuera a visitar a algún pariente.
En ese mismo viaje tuve que actuar, a petición de mi jefe laboral, como mediador con los sindicatos italianos en un incidente provocado por un compañero de trabajo de ideología derechista, que tuvo la ocurrencia de arrancar unas fotos sobre la represión en Madrid que habían puesto los sindicalistas italianos en el centro de trabajo. Aquella mediación la hice como miembro ilegal de CC.OO, pero reconocido como tal por los responsables de la empresa.
En aquellos primeros setenta, aunque seguía habiendo represión, se empezaban a respirar algunos aires de libertad, aunque fuera condicionada, que los militantes del PCE, dirigido por Santiago Carrillo, contribuimos a agrandar todo lo que pudimos.
Siempre me he sentido socialista, no se si alguna vez he sido realmente comunista a pesar de militar muchos años en el PCE, pero si estoy muy orgulloso de haber sido “carrillista” en los 70, y haber participado  mínimamente en el restablecimiento de la libertad y la democracia en España.