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29 diciembre 2015

Antes de un gobierno técnico

La formación de un gobierno técnico, apoyado por los cuatro partidos principales o, al menos por tres de ellos, es una salida de urgencia que, de plantearse, tendría que ser al final de un proceso de negociación que hubiese concluido sin éxito. Si se propone al principio del proceso, como ha hecho Podemos, se está renunciando a la posibilidad de formar un gobierno presidido por el líder de uno de los partidos que se han presentado a las elecciones.

Hace unos días, analizando la situación creada por las elecciones, yo mismo planteaba esta posibilidad como alternativa a repetir las elecciones, considerando las dificultades  que tiene una negociación que, en todo caso, tiene que agotarse antes de buscar soluciones extraordinarias.

El PP tiene muy difícil formar un gobierno pues no cuenta más que con el apoyo tibio, en forma de abstención, de Cs. El PSOE no puede apoyar a un gobierno de estas características pues nuestros planteamientos políticos y sociales son antiteticos a los suyos y, de hacerlo, sería un suicidio político. En estas condiciones el PP difícilmente puede formar gobierno, aunque los 40 diputados de Cs pasasen de la abstención al apoyo afirmativo.

En consecuencia, una vez que el PP agote sus gestiones y tenga que renunciar a formar gobierno, llegará el momento del PSOE, que necesitaría como mínimo el voto favorable de Podemos y la abstención de Cs. Este es el planteamiento defendido por Pedro Sánchez que ha sido ratificado por el Comité Federal del día 28, que solo ha introducido matices lingüísticos sin mayor trascendencia. 

Ha habido demasiado ruido mediático anunciando reuniones de barones que, cual señores feudales, iban triturar al Secretario General. Afortunadamente, el Comité Federal del PSOE no es una institución medieval sino un órgano representativo de los socialistas, que ha sabido estar en su sitio frente a alguna maniobra de carácter feudal que no parece haber llegado a ninguna parte.

Una alianza con Podemos es la única opción de izquierdas posible en la España de 2016, aunque el comportamiento erratico de este partido, sus planteamientos demagogicos y, fundamentalmente, su posición sobre el referéndum en Cataluña, hace muy complicado este acuerdo. 

Podemos ha cambiado de prioridades en muchas ocasiones, y no sería demasiado extraño que lo hiciese una vez más, no obstante sería deseable que fuese dejando a un lado su infantilismo y empezase a comportarse como una fuerza política creíble, con la que poder construir un gobierno estable, progresista y transformador.

Hay algunas consideraciones más a tener en cuenta en este complejo puzzle. La primera es que Podemos no es un grupo homogéneo de 69 diputados, son 42 "Podemitas" puros y 27 mixtos, mezclados con militantes gallegos, catalanes y valencianos de distintas procedencias, que han contribuido de forma significativa a los resultados del conjunto y que algo tendrán que decir sobre los pactos, no se van a limitar a decir amen a lo que diga P. Iglesias.

El segundo tema relevante es Cataluña, la propuesta de referéndum que plantea Podemos no solo es inaceptable, que lo es, sino que también está fuera de lugar pues los partidos independentistas están ya en otra cosa. El reciente empate en la Asamblea de la CUP deja a Artur Más a los pies de los caballos. ¿Que sentido tendría entonces plantear ahora un referéndum? 

La sospecha de que Podemos busca excusas para justificar unas nuevas elecciones es cada vez más fuerte, no obstante, la complejidad de este partido y sus aliados, puede todavía hacerle cambiar de posición.


22 diciembre 2015

¿Gobierno técnico a la italiana?

Como era previsible, las Elecciones Generales del 20D, han tenido un resultado de empate técnico, en términos de Izquierda (161) Derecha (163),   que hace difícil la investidura de un presidente del gobierno.

Si tenemos en cuenta que los grupos nacionalistas han obtenido solo 24 escaños y que, de ellos, los dos grupos catalanes y declaradamente independentistas suman 17, solo quedarían como posibles aliados complementarios el PNV (6) y CC (1) que no tienen suficiente representación.

Descartada la investidura por mayoría absoluta, queda la mayoría simple que tendría que combinar apoyos explícitos y abstenciones de los cuatro grupos principales. A una posible investidura de Rajoy que solo Cs se ha apresurado a apoyar con la abstención, lo que es lógico, aunque insuficiente, en una fuerza de derechas, pero también es sorprendente porque ni siquiera ha planteado negociar un programa de gobierno. La bisoñez de A.Rivera probablemente esté en el origen de estos apoyos tan prematuros.

PSOE y Podemos han declarado su negativa a apoyar por acción u omisión (abstención) a Rajoy y al PP, como no podía ser de otro modo.

Las declaraciones de los lideres responden a lo que podía esperarse de cada uno de ellos:

Rajoy, en su línea, quiere un gobierno estable, yo y cualquier persona sensata también, pero habría que decir cual y como se construye.

Pedro Sánchez ha dicho lo justo, no se va a apoyar al PP y es a Rajoy a quien le toca tomar la iniciativa.

Rivera, además de precipitarse en su apoyo al PP, sigue en su línea de dar consejos al PSOE diciéndole lo que tiene que hacer.

Pablo Iglesias, que quería tomar el cielo y se ha quedado a medio camino colgado de una nube, sigue pontificando desde ella llenando papeles llenas de rayas rojas.

Habrá que esperar a que los emergentes aterricen en la realidad a ver si se dan cuenta de que la campaña ha terminado y son capaces de hacer propuestas de serias (como diría Rajoy).

La opción de la gran coalición (PP-PSOE), que tanto gustaba hace unos meses a la patronal y a algunos medios de comunicación, no tiene posibilidades debido a la gran distancia política que hay entre el PP y el PSOE, a pesar de la matraca continua que se ha dado con el bipartidismo.

¿Que salida queda para evitar unas elecciones a cortísimo plazo y caer en una situación parecida a la de Catalunya?

Existe una salida, aunque no es fácil de poner en marcha, pero, como decía Sherlock Holmes:

"Cuando todo aquello que es imposible ha sido eliminado, lo que quede, por muy improbable que parezca, es la verdad"

Se trata de una solución a la italiana, un gobierno técnico, que no esté presidido por el líder de un partido político, sino por una persona no  afiliada a ninguno, que tenga un alto prestigio social y pueda reunir el consenso de los principales grupos.

El gobierno lo constituirían personas propuestas por el presidente y consensuadas con los partidos que le apoyen, que pueden venir de distintas instituciones: Universidad, Empresas, Sindicatos, Judicatura, etc, incluso de los partidos políticos siempre que no asuman el papel de comisarios políticos.

Tenemos ejemplos recientes en Europa como Mario Monti en Italia, en 2011 o Lukás Papadimos en Grecia en 2012, que han cumplido su papel de forma aceptable.

En cualquier hay plazo, hasta después de Navidad no se constituye el parlamento y hay otros puestos previos que nombrar que pueden dar alguna pista.

16 diciembre 2015

Posible bloqueo electoral

A la vista de la evolución de los últimos sondeos, y de la interpretación de los mismos teniendo en cuenta los sesgos que tienen algunas encuestas, los resultados de las próximas elecciones del 20D pueden acabar en un doble empate que se convierta en algo parecido a un "bloqueo perfecto".
  • PP y PSOE: 100 diputados cada uno
  • Ciudadanos y Podemos: 50 diputados cada uno
  • Resto de partidos: 50 diputados
Esta distribución se basa en los siguientes argumentos.

Las estimaciones de voto "sin cocinar" pueden dar un reparto de 25% PP; 25% PSOE; 15% Cs y 15% Pod quedando un 20% para el resto.

Si se tiene en cuenta que 36 diputados se eligen en provincias con solo 4 representantes y 31 en provincias con menos de 4, no parece muy aventurado decir que la gran mayoría de esos diputados, se ha estimado 50 de los 67, serán socialistas  o populares.

Los 300 representantes restantes se elegirán de forma proporcional de acuerdo con la regla Dhon´t, lo que daría 75 diputados para cada uno de los partidos mayoritarios, y 45 para cada uno de los emergentes.

Sumando unos y otros tendremos la configuración 100-100-50-50 indicada al principio. Los 50 restantes corresponderían a los partidos minoritarios, tanto nacionales como  de carácter autonómico.

Es muy dificil que se llegue a un resultado tan redondo como el indicado, pero si es muy posible que, con unos pocos diputados arriba o abajo, el resultado sea equivalente desde el punto de vista de formación de mayorías parlamentarias.

Unas elecciones no son una competición deportiva en la que gana el partido que mas puntos -diputados- obtiene, para gobernar son necesarios 176 diputados y cuando lo previsible es que la lista más votada quede muy lejos de esa cifra, la victoria electoral no es más que una victoria moral que no garantiza  el gobierno.

El doble bloqueo supone que no puedan alcanzarse las mayorías políticamente posibles: PP-Cs; PSOE-Cs o PSOE-Pod, pues ninguna de ellas alcanzaría los 176 diputados.

Las mayorías aritméticas factibles, PP-PSOE o Cs y Pod con uno de los partidos mayoritarios, son políticamente inviables.

La única opción que queda es una combinación de derecha (PP-Cs); centro (Cs-PSOE) o izquierda (PSOE-Pod) completada con el apoyo de algunos partidos minoritarios.

Habría que contar, como en legislaturas anteriores, con la colaboración de otros partidos, tarea nada facil con los nacionalistas catalanes, metidos en su proceso independentista y mas posible con canarios y nacionalistas vascos o, si se tratase de una opción de izquierdas, con IU. Otro factor a considerar es el caso de las coaliciones de Podemos en Cataluña, Valencia y Galicia en las que, a la hora de los pactos postelectorales, puede haber posiciones diversas.

Estas posibilidades de pacto se han hecho sobre la hipótesis, tal vez de vieja política, de que los partidos emergentes acabaran teniendo un comportamiento racional, olvidando sus vetos, lineas rojas y muchas de las propuestas, más propias de feriantes vendedores de elixires curalotodo, que tanto Cs como Podemos han hecho durante esta campaña.

El periódico digital "El Confidencial" ha ido publicando una sección muy ilustrativa, "El Prometómetro" en la que recoge de forma documentada el coste de las promesas de cada partido.

Podemos ha prometido por valor de 134.158 M€ y Cs, por valor de 44.697 M€. La clave de la mayoría de estas promesas es la tendencia facilona a subsidiarlo todo a costa del presupuesto y de la seguridad social, sin tener en cuenta el déficit y los compromisos con la U.E. a los que piensan convencer con su  convincente labia, ni el futuro de las pensiones.

Frente a  estos despropósitos económicos, PP y PSOE comprometen un gasto mucho mas realista  de 2.231 y 10.371 M€, respectivamente.

Termino expresando un deseo. Las elecciones van a traer aires nuevos al parlamento español, lo que supone un aire nuevo necesario, aunque no siempre sea tan fresco como pretenden hacernos creer. Sería una gran pérdida que, al mismo tiempo, desaparecieran voces políticas que han sido  muy importantes en los últimos años. Aunque, a la vista de los sondeos no lo tienen fácil, espero y deseo que IU obtenga grupo parlamentario propio y que tanto UPyD como Unió Democrática de Cataluña alcancen representación parlamentaria.

10 diciembre 2015

Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud

Esta cita de "El mentiroso" de Corneille, me vino a la cabeza después del llamado "debate decisivo", celebrado el pasado 7 de diciembre entre los principales candidatos a la presidencia del gobierno y la vicepresidenta Soraya S. de Santamaría, que sustituía a su jefe ausente  M. Rajoy.

Tanto Pablo Iglesias como Albert Rivera y, posteriormente, Mariano Rajoy, rivalizaron en dar por acabado al líder socialista Pedro Sánchez y empezaron a repartirse sus supuestos despojos.

Las encuestas convenientemente cocinadas y la polarización de algunos medios de comunicación, tanto los de derechas como algunos supuestamente progresistas, parecen estar confabulados para presentar esa imagen en la que el dirigente socialista, y el PSOE, aparecen como los grandes derrotados del 20 de diciembre.

Un espíritu conspiranoico atribuiría sin más esta situación a una gran conspiración para evitar que gane el PSOE, pero no lo tengo y  a pesar de ser socialista, lo que inevitablemente me puede dar un cierto subjetivismo, voy a intentar objetivar la información disponible: las encuestas y el análisis del debate del 7d.

Obviando las encuestas que tienen una muestra muy pequeña y que en muchos casos ni siquiera ofrecen la ficha técnica, el sondeo más fiable es el del CIS, que utiliza una gran muestra de más de 17.000 cuestionarios.

Todos los sondeos electorales  tienen una parte de cocina, que básicamente, consiste en estimar mediante datos indirectos el voto de los electores indecisos o de los que no manifiestan sus preferencias. En esta encuesta dado que el indice de indecisos es muy alto (41,6%), la cocina tiene mucha importancia.

El CIS cocinado hace las siguientes previsiones de votos para los partidos principales:

  • PP: 28,6%;  PSOE: 20.8%; C´s: 19% ; Pod: 16,5%

El CIS ofrece también los datos directos, sin cocinar, que son los ofrecidos por los electores que expresan su voto o su simpatía por un partido determinado. Los resultados del apartado voto + simpatía son:

  • PP: 18,6%; PSOE: 18,9%; C´s: 13,6%; Pod: 13,8 %; Otros partidos 11,5%
En este apartado el 23,6% de los encuestados no manifiesta ninguna preferencia. Para poder comparar estos datos directos con los cocinados hay que tener en cuenta el efecto de estos votantes considerando, que votarían del mismo modo que el resto o que no votarían, con lo que el resultado efectivo sería:

  • PP: 24,3%;  PSOE: 24,7%; C´s: 17,8%; Pod: 18,1%; Otros partidos 15,1%
Ahora PSOE y PP están muy igualados por el primer puesto mientras que, a bastante distancia, C´s y Podemos compiten por el tercero. Los datos "en crudo" dan unos resultados muy diferentes a los cocinados. La cocina favorece a la derecha y perjudica a la izquierda.

  • PP +4,3%;  PSOE -3,9%; C´s +1,2%; Pod  -1,6%
Hay algún otro dato directo que avala esta conclusión: Las preferencias de los encuestados.  A la pregunta ¿Quien le gustaría que ganase? Las repuestas son: 
  • PP: 18%;  PSOE: 18,9%; C´s: 13,6% ; Pod: 13,1%.
El grado de rechazo, porcentaje de  ciudadanos que no votarían nunca a un partido determinado, es otro dato directo que favorece al PSOE:
  • PP: 55,4%;  PSOE: 40,4%; C´s: 42,5% ; Pod: 50,4%.
La valoración de lideres del CIS es la siguiente:
  • Ribera(C´s) 4,98; Sánchez(PSOE) 4,56; Iglesias(Pod) 3,87; Rajoy(PP) 3,31.
Tampoco Mariano Rajoy sale muy favorecido en este apartado.

Por último, la encuesta del CIS incluye un apartado dedicado a los que todavía no han decidido su voto, en él se pregunta por las opciones entre las que se duda. Los resultados son:
  • PP-otro: 20,5%; PSOE-otro: 23,8%; Cs-otro; 26,7%; Pod-otro: 19,6%.
Las dudas aparecen bastante equilibradas favoreciendo a C´s y al PSOE.

En definitiva el exceso de cocina del CIS parece bastante evidente, mientras que los datos sin cocinar dan un resultado mucho más abierto. El probable escenario multipartido tampoco favorece al PP que siempre tiene dificultades para cerrar pactos.

Las conclusiones del llamado debate decisivo, aunque probablemente no lo sea tanto, que han dado algunos medios dando como triunfador a Pablo Iglesias y como gran derrotado a Pedro Sánchez, son cuando menos discutibles. Pablo Iglesias y Albert Rivera cometieron  errores importantes. El primero cuando intentó asimilar el supuesto derecho al referéndum de autodeterminación que defiende Podemos, al referéndum andaluz de 1980 para conseguir su estatuto en las mismas condiciones que las nacionalidades históricas.  A. Rivera cuando se hizo un lío intentando defender las supuestas bondades del contrato laboral único.

La vicepresidenta manejó bien los datos, pero no pudo defender con eficacia  algunas acciones de su gobierno porque, simplemente, no tienen defensa posible. Pedro Sánchez, sin estar brillante, no cometió errores y defendió con argumentos sólidos sus posiciones.

Queda todavía mucha campaña y un cara a cara Rajoy- Sánchez que, este sí, puede  ser decisivo.

El muerto, políticamente, Pedro Sánchez goza de muy buena salud y el intento de descalificación de sus rivales no es más que una simple táctica electoral sin mayor recorrido a pesar del sorprendente eco mediático que está teniendo.

El PSOE sigue siendo la única alternativa viable a un gobierno de Rajoy y si no ganamos se las elecciones, nos veríamos condenados a cuatro años más de gobierno de derechas, esta vez bajo la formula PP-Ciudadanos.

07 diciembre 2015

Multipartidismo

La próxima convocatoria electoral, casi coincidente con el aniversario de la aprobación de la constitución, se produce en un escenario muy diferente al existente en los 37 años anteriores. Durante este período ha habido dos partidos claramente dominantes, UCD primero y PP después, y PSOE, que se han alternado en el gobierno, contando a veces con el apoyo externo de otros grupos más pequeños de carácter nacionalista.

Este modelo ha permitido mantener gobiernos estables y fuertes, pues los apoyos políticos complementarios se han orientado preferentemente, a obtener como contrapartida avances en los desarrollos autonómicos de Euskadi y Catalunya, que posteriormente se han generalizado a otras CC.AA.

Este procedimiento ha tenido como efecto secundario, mas beneficioso que perjudicial, la configuración cuasi federal que tenemos actualmente en España. 

En el lado negativo, este duopolio del poder estatal ha favorecido algunos abusos, que han tenido en los procesos de corrupción su expresión más negativa.

Este bipartidismo fáctico no es fruto de ninguna conspiración, como argumentan algunos de los nuevos partidos, sino el resultado de las enormes diferencias en votos que han tenido los dos grandes partidos sobre el tercero. En 2011, por ejemplo, el PP obtuvo 6,5 más votos que el tercer partido IU y el PSOE, 4 veces más.

El sistema electoral español es básicamente proporcional aunque tenga algunas distorsiones derivadas del desigual tamaño de las provincias. Hoy, en 2015, pueden proponerse circunscripciones electorales autonómicas, que favorecerían una mayor proporcionalidad, pero en 1978 no había  más división  territorial que las provincias. El blindaje del sistema electoral en la constitución tiene también toda la lógica del mundo visto desde la perspectiva de 1978.

Las encuestas publicadas últimamente, muestran con claridad que el sistema electoral no es en absoluto bipartidista y permite esquemas pluripartidistas, siempre que los electores, como parece que pasará el 20D, otorguen votos suficientes a otros partidos.

Un modelo con cuatro grandes partidos, más algunos otros pequeños, no es mejor ni peor que un modelo con solo dos, pero tiene unas características muy diferentes. Dependiendo de como se administre aparecerán sus fortalezas o sus debilidades.

Este nuevo modelo va a requerir el acuerdo de dos partidos, y posiblemente de algun complemento adicional, para conseguir mayorías de gobierno. No habrá un partido vencedor que obtenga el derecho a gobernar, la proclama de Rajoy de que tiene que gobernar el partido más votado, cuando todas las encuestas le dan muy por debajo del 30%, no es más que una "boutade".

Las elecciones darán como resultado, dependiendo de la aritmética, un gobierno de derechas (apoyado por PP y Cs), de centro izquierda (PSOE y Cs) o de izquierdas (PSOE y Podemos), cualquier otra combinación no sería políticamente posible ni deseable.

En este sentido, la campaña electoral no está ofreciendo buenas perspectivas pues las descalificaciones a cuatro bandas son continuas, sobresaliendo en esta practica, de formas sorprendente, los nuevos partidos que se consideran a si mismo regeneracionistas.

La cultura del pacto está muy poco arraigada en España y la descalificación permanente del adversario no es la mejor manera de fomentarla.