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26 julio 2017

Futuros gobiernos de progreso

La oferta de participar en el gobierno de Castilla La Mancha, que ha hecho el presidente socialista de esta comunidad al grupo parlamentario de Podemos en su Asamblea regional, es un indicador de por donde pueden ir algunos gobiernos autonómicos, municipales y, hasta el gobierno de la nación, en un futuro inmediato.

En esta oferta sorprenden algunas cosas:
  • La primera es que haya sido justamente Emiliano García Page, muy crítico siempre con Podemos, el primer presidente que haya hecho esta oferta.
  • En segundo lugar el grupo parlamentario de Podemos en CLM , está dividido siendo uno de sus dos miembros partidarios del acuerdo y el otro contrario.
  • En tercer lugar la propuesta viene después de que POdemos haya rechazado la propuesta de presupuestos presentada por el gobierno, tras haber alcanzado un acuerdo previo.
Por otra parte, es muy probable que la mejora de las relaciones PSOE-PODEMOS en el parlamento nacional, tenga mucho que ver con esta iniciativa, y que García Page, seguramente muy tocado por las primarias socialistas, haya hecho un movimiento táctico de aproximación a Ferraz.

Estas circunstancias hacen que el momento no parezca el más propicio, aunque las bases de Podemos, a las que se ha sometido el acuerdo, lo han aprobado de forma abrumadora, lo que indica que la posición constructiva se abre camino en este partido.

Por otra parte, desde que en 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales, los pactos municipales PSOE-PCE primero y PSOE-IU después, han sido una práctica de éxito que ha funcionado de forma satisfactoria hasta ahora. Si estos pactos no se extendieron a las CC.AA. ha sido, fundamentalmente, por la escasa representación que ha tenido IU en las elecciones autonómicas. Solo hubo pacto de gobierno en Andalucía que acabó con ruptura y hubiera sido posible en Madrid, donde el Tamallazo lo impidió en 2004, y a la no presencia de IU en la Asamblea de Madrid, en 2015. Esta ausencia es responsabilidad casi exclusiva de Alberto Garzón por la forma en que gestionó la crisis de IU Madrid en este período.

Considerando que Unidos Podemos es, salvando todas las distancias que haya que salvar, la formación que ocupa actualmente el lugar de IU, con la diferencia de que su fuerza electoral es mucho mayor, la lógica del acuerdo es evidente.

Todo pacto entre formaciones políticas que buscan el apoyo en el mismo sector social del electorado,se enfrentan a la contradicción, competencia, por los votos, y colaboración, para vencer al adversario común, la derecha.

Así ha ocurrido históricamente con IU y así está empezando a ocurrir con U.P., aunque el origen de muchos de los miembros de Podemos y su permanente tentación antisistema, hacen más difícil los acuerdos con este grupo.



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