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29 julio 2019

Investidura fallida

La negativa de Unidas Podemos (UP) a apoyar la candidatura de Pedro Sanchez (PS) ha frustrado el segundo intento de investidura. Es la segunda vez en tres años que UP se opone al nombramiento de un gobierno de izquierdas.

A partir del fallo de la investidura, casi todos los profesionales de la opinión mediática se están dedicando, manejando los tópicos habituales, a repartir culpas de forma equidistante entre PSOE y UP,  lo que supone un cierto cambio pues, hasta este momento, la mayoría de culpas recaían en el PSOE, que se negaba al "lógico" acuerdo de coalición que proponía UP. La publicación de las propuestas intercambiadas entre PSOE y UP, puso negro sobre blanco la realidad de la negociación.

En síntesis, el PSOE ha ido modulando sus propuetas sucesivamente, hasta llegar a proponer un gobierno de coalición en el que se cedian a UP tres ministerios y una vicepresidencia. UP, por su parte se ha mantenido desde el principio en una petición de máximos que suponía de facto un intento de construir un segundo gobierno Podemita  incrustrado dentro del gobierno de España.

La renuncia de P.Iglesias a formar parte del gobierno fue un mero movimiento táctico, pues enseguida se constató que el aspirante a virrey del gobierno había sido sustituido por una aspirante a virreina mientras se mantenía el intento de montar el subgobierno troyano, contolando una buena parte de las competencias y de los recursos presupuestarios.

Fracasado el intento de control del gobierno, por otro lado bastante ingenuo pues es poco realista pensar que el PSOE cayera en una trampa de esas características, a UP no le quedaba más alternativa que aceptar la oferta de tres ministerios y una vicepresidencia que le permitiría demostrar su capacidad de gestión, obtener visibilidad y ganar tiempo para recomponer su organización que ha quedado bastante dañada. Lejos de aceptar la propuesta han mantenido su posición, probablemente debido en buena parte a la ambición y la prepotencia de PI y a la rigidez de un equipo negociador que no ha estado a la altura de las circunstancias en ningún momento.

La postura adoptada por UP le está ya empezando a pasar factura dentro de sus propias filas. IU por un lado y el sector anticapitalista, que nunca ha querido una coalición de gobierno, por otro están empezano a plantear la conveniencia de plantear una negociación programática con el PSOE que permita el poyo a P. Sanchez aunque no haya gobierno de coalición.

Si el conjunto de UP aceptara esta tesis, sería posible alcanzar un acuerdo antes del 23 de septiembre aunque, para conseguirlo sería casi imprescindible que UP cambiase su equipo negociador que ha demostrado tener muy poca cintura.

Apesar de sus dificultades esta opción es  casi la única posible para evitar elecciones anticipadas pues la vía de pedir la abstención de PP o Cs que está intentando el gobierno no parece muy posible ni tampoco deseable por la confusión que provoca entre izquierda y derecha y si se trata de un movimiento táctico, creo que  el obetivo de  que la derecha  se vea ante sus contradicciones ya está cumplido. 

Después de la investidura fallida el PSOE ha vuelto a su formula inicial de gobierno a la portuguesa con comisiones de seguimiento. A esta propuesta sugeriría añadir el compromiso de presentar una moción de confianza en el plazo de unos meses o un año. 

Un último comentario sobre algunos aspectos del pleno de investidura. Además del duro enfrentamiento entre  PSOE  y UP hay que destacar en el lado negativo la tabernaria intervención del lider e Cs,  cada día más perdido mientras el PP se comportaba como era de esperara y sin ninguna intención de abstenerse en la investdura.

Hay que destacar tambien la actitud positiva del PNV, PRC y Compromis, que  ya se esperaban, y la de ERC y EH Bildu más inesperada, que tuvieron una intervención muy de izquierdas y de auténticos partidos de  Estado,  criticando a PSOE y UP su incapacidad para llegar a un acuerdo, desperdiciando na oportunidad úmica. Tal vez haya llegado el momento de empezar a retirarles la cuarentena a estos dos partidos independentistas.


20 julio 2019

La investidura de PS más cerca

A pocos días del debate de investidura, la posibilidad de que Pedro Sanchez (PS) sea proclamado presidente del gobierno en el mes de Julio comienza a aclararse, pero todavía quedan algunas dudas. La renuncia de Pablo Iglesias (PIT) a formar parte del gobierno facilita el camino, aunque no lo despeja del todo.

Durante las últimas semanas PIT y sus voceros de cabecera han estado repitiendo, de la forma cansina que suelen utilizar, el mismo argumentario que incluye un menosprecio continuo al PSOE pues, según sus continuas declaraciones, las medidas positivas que se han adoptado en la legislatura que ahora termina, salario mínimo, subida de pensiones etc. se deben exclusivamente a ellos ya que, según repiten continuamente, el PSOE por si mismo no las hubiera adoptado y por ello es imprescindible la presencia de Podemos en el gobierno para vigilar su comportamiento. Estos comentarios han sido soportados estoicamente por P. Sanchez y su gobierno para no complicar más la investidura, hasta que el dirigente podemita tuvo la ocurrencia de calificar de idiotez en la TV la última propuesta del PSOE, la que finalmente han acabado aceptando y convocar una consulta trampa a su "inscritancia".

Esta declaración forzó a PS a salir a la palestra y desvelar algunos detalles de las conversaciones mantenidas por PIT en los que se pone de manifiesto que el principal interés expresado en ellas es la presencia de PIT en el gobierno, por encima de programas y otras nimiedades.

Como conclusión, PS mantuvo su propuesta de gobierno de coalición, lo que debería suponer un motivo de satisfacción a Podemos pero que la presencia de PIT en el gobierno no garantizaba  la coherencia del mismo y se corría el riesgo de que, desde el propio gobierno, se defendieran posiciones políticas distintas, e incluso contradictorias con las  adoptadas por el ejecutivo en temas sensibles como Cataluña.

La  última propuesta  del gobierno provocó las iras de los voceros de guardia de Podemos, todavía con el argumentario anterior, hasta que el "amado Líder" se sacrificó y renunció a su postulación como ministrable.

Como es habitual en PIT, la renuncia tiene unos condicionantes que pueden ser, y espero que así sea, para consumo interno, o un intento de seguir presentando batalla. Los condicionantes son  que no habrá vetos y que él decidirá quienes serán los ministros de Podemos.

En cuanto a los vetos, si pueden clasificarse a sí, no lo son a su figura personal sino a su papel como lider de un partido, que le obliga a mantener sus postulados políticos pero que no es admisible que lo haga como miembro del gobierno de  España. En ese sentido no sería adecuado que tratase de imponer  a miembros de su núcleo duro en el gobierno que pudieran actuar como caballos de Troya alternativos. La segunda condición, tal y como la expresa tampoco es admisible pues el nombramiento de los ministros y el diseño del gobierno corresponden a su presidente por lo que el papel de PIT debería limitarse a proponer y consensuar con PS las carteras que gestionará Podemos y las personas que las ocuparan.

La desconfianza hacia el lider de Podemos no solo la tiene PS, somos muchos los socialistas que, después de analizar su comportamiento en estos años, no tenemos ninguna confianza en él. Espero que después de su entrada de Podemos en el gobierno se pueda restablecer la confianza necesaria.

Podemos debería conformarse con lo que ha ganado, una coalición de gobierno, que es mucho cuando solo se tiene la cuarta parte de los diputados de la izquierda.

La partida ha terminado, PIT se ha hartado de echar órdagos a la grande pero los pares y el juego los tenía PS y son fundamentales para ganar. Unas elecciones anticipadas en Noviembre serían sin duda un fracaso de todos, pero las perspectivas electorales de Podemos, en caída libre, con sus confluencias en descomposición  y con la amenaza de un partido de  Errejón, no son nada favorables.

Es el momento de apoyar la investidura, seleccionar las personas más adecuadas para el gobierno y empezar a demostrar que la izquierda somos capaces de hacer avanzar España. De paso no estaría más que  Podemos cesase los bloqueos esperpénticos que mantiene en la Rioja, Aragón o Navarra.


14 julio 2019

Lideres emergentes

En las elecciones europeas de 2014, surgió con mucha fuerza (8% votos y 5 eurodiputados), Podemos, que se considera a si mismo heredero del movimiento 15M.

En las elecciones generales de 2016, Podemos obtuvo un excelente resultado (21% votos y 71 diputados), hasta el punto que soñaba con hacer el  "sorpasso" al PSOE. Al mismo tiempo emergía una nueva fuerza de carácter nacional en el ámbito del centro derecha, Ciudadanos,  que también obtuvo un resultado notable (13% votos y 32 diputados)

A partir de ese momento Podemos ha ido perdiendo fuerza en las elecciones sucesivas hasta llegar a la situación actual en las que solo tiene  42 diputados, frente a los 123 socialistas. El sorpasso ya es  historia.

Ciudadanos ha ido también creciendo y en las últimas elecciones generales (57 escaños frente a 66 del PP), soñaba también con ser lider de la oposición, adelantado al PP. En el siguiente proceso de municipales, autonómicas y europeas las distancias volvieron a agrandarse. En las últimas encuestas publicadas las perspectivas electorales de Cs también empiezan a bajar.

Estos dos partidos levantaron en su momento muchas esperanzas de regeneración de la vida política para compensar la degradación de la vida política que el largo período de bipartidismo había, supuestamente, contribuido a crear.

Esas medidas regeneracionistas supusieron en sus  primeros años un soplo de aire fresco en nuestra vida pública pero, en los últimos meses y por distintos motivos, ambos partidos emergentes, en vez de medidas regeneracionistas, están  ejerciendo un efecto de parálisis y bloqueo de las instituciones, en el caso de Cs con la inestimable colaboración de un tercer  grupo emergente en el ámbito de la extrema derecha: Vox.

Ambos partidos han sufrido también un deterioro notable en su organización. Podemos ha sufrido la crisis de +Madrid, dirigido por Iñigo Errejón y Manuela Carmena, la pérdida de  los acuerdos con las mareas y la baja por desacuerdo de destacados dirigentes de los primeros años. El deterioro de Cs se debe a su rápida aproximación a la derecha y a la extrema derecha desde las elecciones andaluzas. A la ruptura con Manuel Valls, supuesta figura carismática que iba a contribuir al relanzamiento de Cs, se han unido la baja de destacados cuadros, la critica de muchos militantes como la agrupación de Málaga, y la desobediencia de los concejales de algunos Ayuntamientos que no siguieron la consigna de votar alcaldías populares como mandaba la dirección.

Una cosa que tienen en común ambos partidos emergentes es el autoritarismo, la ambición y la mediocridad de sus máximos dirigentes. 

El autoritarismo es cada día más evidente, no se mueve nada en Cs que no sea aprobado por Rivera. Su núcleo dirigente, más mediocre que él todavía, se limita a repetir los argumentarios correspondientes, con la única aportación diferencial de su portavoz parlamentaria I. Arrimadas que, de vez en cuando, monta una provocación, sea a los nacionalistas catalanes o vascos o al colectivo LGTBI para luego victimizarse amargamente.

La ambición  desmesurada de A. Rivera se puso de manifiesto cuando verbalizó su ridícula aspiración de considerarse lider  de la oposición, aunque sus resultados solo fueron los segundos de la derecha.

En Podemos el autoritarismo se revela en la desaparición progresiva de los cuadros de mayor capacidad, quedando reducido el núcleo dirigente a  leales acólitos empezando por su compañera sentimental que ocupa, con méritos escasos, el puesto de  portavoz parlamentario.

La ambición de P. Iglesias se revela en su determinación por encima de cualquier otra consideración, de ser vicepresidente del gobierno con el objetivo, facilmente deducible, de convertirse en un contrapoder en el gobierno al estilo de M. Salvini en Italia.

Estos dos mediocres dirigentes están consiguiendo bloquear la gobernabilidad del Estado y de  algunas Comunidades Autónomas.

Rivera se ha aproximado peligrosamente a la ultraderecha para conseguir posiciones de gobierno pero se niega a reconocerlo y  se empeña en la ridícula negativa a hacerse fotos o firmar ningún tipo de acuerdos con Vox, obligando al PP a hacer mangas y capirotes para  conseguir que la derecha llegue al gobierno en Madrid  y Murcia.

La ambición desmesurada de Iglesias de ser vicepresidente está bloqueando la investidura de P. Sanchez pues se niega a crear una comisión negociadora, no vaya a ser que se llegue a algún acuerdo.

El último movimiento de P. Iglesias ha sido plantear una consulta a su "inscritancia" con una alternativa muy sesgada con objeto de apuntalar sus ambiciones ministeriales puede dinamitar cualquier posibilidad de acuerdo por la izquierda. El planteamiento de esta consulta es también otra muestra más de autoritarismo pues  en todo este proceso, los aliados de Podemos, IU, Equo, los Comunes catalanes, las mareas gallegas, etc, han sido excluidos y sus dirigentes no han abierto la boca para manifestar su posición.

Es previsible que la votación, a pesar de la oposición de importantes federaciones como Adelante Andalucía, salga en el sentido que quiera Iglesias pero, si solo vota una mínima parte de la "inscritancia", el resultado de la votación pierde mucho valor.

Sorprendentemente se abre la vía, impensable hace muy poco, de poder formar gobierno con la abstención  de una parte de la derecha, tal vez el PP pues Cs está echado al monte lo que podría dar un resultado de investidura muy justo, con los votos  favorables de PSOE, PRC y seguramente Compromis y PNV y las abstenciones de PP, Bildu, ERC, Junts per Cataluña y Coalición Canaria y el voto en contra de Podemos, Ciudadanos y Vox.

En cualquier caso parece imprescindible reformar cuanto antes el art. 99 de  la Constitución que regula la investidura y que permite bloqueos como los que se están produciendo en estos momentos.



06 julio 2019

Investiduras funcionales

Habitualmente, la investidura de un candidato, tanto en el parlamento español, como en los parlamentos autonómicos y ayuntamientos,  se realiza con los votos favorables de sus partidarios y los contrarios de sus oponentes, con algunas abstenciones de otros partidos que apoyan de manera indirecta al  candidato. Últimamente, esta situación está dejando paso a otros modelos más complejos y menos claros.

En 2016 el candidato popular, Mariano Rajoy,  que tenía dificultades en obtener la mayoría para ser investido presidente del gobierno, pidió, y finalmente obtuvo, el apoyo del PSOE para alcanzar la presidencia, argumentando como razón evitar una posible nueva convocatoria electoral. Este atípico apoyo de la gestora socialista, tuvo como consecuencia la renuncia al escaño de Pedro Sanchez, cuya postura popularizada por el lema de "No es No", fue decisiva para su reelección como secretario general del partido.

Esa situación excepcional de 2016, vuelve ahora  con nuevo vigor en la nueva investidura del presidente del gobierno y de los presidentes de algunas comunidades autónomas.

No deja de ser sorprendente la insistencia de P. Sanchez en  pedir la abstención de la derecha. Si el objetivo fuera demostrar que los razonamientos de PP y Cs se invierten según las circunstancias, ya está conseguido, pero se insiste en demasía cuando los aliados naturales, los mismos que apoyaron la moción de censura, pueden constituir una mayoría suficiente. La obstinación de intentar prescindir del apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos no es otra cosa que aceptar las tesis de la derecha nacionalista. En relación con los independentistas catalanes el PSOE ha actuado siempre de forma correcta, tendiendo la mano para llegar a un acuerdo, respetando los limites constitucionales, al mismo tiempo que no se dudo en aplicar el articulo 155 cuando se consideró necesario. En relación con Bildu, al que se insiste en mantener en cuarentena, hay que recordar que hace ya diez años que el gobierno socialista de R. Zapatero negoció con los representantes de ETA el fin del terrorismo y que Bildu es mucho más que el sucesor de Herri Batasuna, pues incluye también militantes de Eusko Alkartasuna, escisión del PNV, de Alternatiba, originada en Izquierda Unida y de Aralar que nunca han tenido nada que ver con ETA. El tener los apoyos nacionalistas, aunque sea por la vía de la abstención puede facilitar las acciones posteriores en relación con  la crisis catalana y, en todo caso, si la situación se complicara cuando salga la sentencia, será el momento de adoptar las medidas oportunas. Como dice "el cholo" hay que ir partido a partido.

El problema de la investidura de P. Sanchez como presidente del gobierno no está en los nacionalistas sino en la insistencia de Pablo Iglesias en ser vicepresidente del gobierno, aspiración que está fuera de toda lógica tanto por la diferencia de los resultados electorales como por el riesgo de que el gobierno tenga dos cabezas.

El esquema de "investidura funcional" está siendo utilizado también en algunas autonomías, en este caso con mayorías de derechas, como Murcia y Madrid.

La cínica posición de Cs en relación con Vox, queriendo su apoyo sin aceptar un reconocimiento explicito de la existencia de un acuerdo con el partido ultra, les ha llevado a proponer una abstención del PSOE en los parlamentos de Murcia y Navarra, alegando que de esa manera se evitara la entrada de Vox en los gobiernos. Esa posición, que ya se verá hasta donde llega, ha llevado de momento a rechazar la investidura del candidato del PP en Murcia y a proponer una sesión de investidura sin candidato en Madrid.

Otro intento, en principio fallido, de hacer una investidura funcional, ha tenido lugar en Navarra donde la derecha foralista ha intentado evitar la candidatura del PSN por el procedimiento de rasgarse las vestiduras porque necesita la abstención de Bildu, que tiene una presencia importante de 8 parlamentarios. El PSN ha mantenido su candidatura a pesar de las fuertes  presiones que ha tenido desde Ferraz. Afortunadamente, la percepción de Bildu no es la misma  en Navarra o en Euskadi que en Madrid.

Hay que tener en cuenta que en el parlamento español, entre catalanes y vascos, hay 32 parlamentarios nacionalistas, casi un 10% de la cámara, que no se pueden ignorar sistemáticamente y menos cuando el parlamento está tan fragmentado como el español.