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19 agosto 2020

España enmascarada

La pandemia del COVID 19 ha convertido a nuestro país y a casi todo el planeta, en una sociedad enmascarada.

La mascarilla quirúrgica se ha convertido en un elemento de uso obligado de protección de la infección. Aunque la mascarilla no sea el elemento fundamental de protección, lo son mucho más la higiene de manos y la distancia social, si es el más visible y por ello se ha convertido en símbolo de la defensa contra el virus. Su uso obligado en todos los lugares públicos nos obliga a reconocernos entre nosotros por el peinado o la calva, únicos rasgos visibles de nuestras caras.

Una vez levantado el pasado junio el Estado de Alarma, la responsabilidad de la gestión de la epidemia pasó íntegramente a las CC.AA., como por otra parte, habían pedido con insistencia en numerosas ocasiones.

Las recomendaciones en esta fase de relativa normalidad se resumían en tres ideas:

La primera seguir manteniendo la distancia social, especialmente en reuniones familiares y en el ocio nocturno, discotecas bares de copas o botellones callejeros que se han revelado como los agentes responsables en la transmisión de la pandemia.

La segunda recomendación es reforzar los servicios de atención primaria contratando más sanitarios.

La tercera recomendación, asociada con la anterior, es la creación de una potente red de rastreadores que permitiera identificar los contactos estrechos de las personas que hayan contraído el virus.

Lamentablemente, las CC.AA., responsables de estas actuaciones, han cumplido de forma poco eficiente,  con ellas, en algunos casos como en Madrid con un nivel mínimo.

Además de esta falta de cumplimiento ha habido otros comportamientos lamentables, como ha sido no prever la llegada de trabajadores temporeros para la recogida de fruta que han tenido, salvo excepciones, la misma situación de semi-esclavitud en sus condiciones de alojamiento que, lamentablemente, son habituales en muchas comarcas agrícolas y que en esta situación de epidemia son mucho más graves y han contribuido de forma importante a la propagación del COVID 19.

Si en la primera parte de la pandemia la gestión de las residencias de mayores fue el punto más negro de la gestión de las CC.AA., la contratación de los temporeros puede convertirse en el punto negro de este segundo período.

Un mes después de la entrada en la nueva normalidad, España ya encabeza el ranking de infecciones y las prisas que hubo para facilitar la llegada del turismo se han vuelto en contra y ahora España esta vetada para los turistas de los países que  aportan mayor número de visitantes.

Ante el incremento de los brotes, que en algunos casos tienen ya características de transmisión comunitaria, ha sido necesaria la convocatoria de una comisión sectorial de sanidad que ha acordado once medidas a nivel nacional para impulsar las medidas a tomar contra la pandemia.

Entre las medidas adoptadas hay que destaca

  • En el área de residencias geriátricas, la obligación de hacer PCRs y la limitación de visitas. 
  • En el área de reducción de los contactos sociales, la prohibición de las actividades de ocio nocturno y el adelanto de horarios de cierre en bares y restaurantes 
  • En el área de control médico, la realización de PCRs masivos en los barrios y ciudades más afectados.
No figura en el acuerdo el incremento del número de rastreadores ni el aumento del personal.

Tampoco se menciona la utilización de la herramienta de comunicación entre móviles puesta en marcha por la Administración Central.

A primera vista la medida más potente para el control de la pandemia  es la  limitación y prohibición de las actividades de ocio nocturno.

Los PCRs masivos tienen una eficacia limitada si no se complementan con rastreos, además, aunque sean útiles para saber el grado de contaminación real de los distritos afectados, el número de casos que puedan detectarse incluyendo los rastreos no es suficiente. Si , por ejemplo, en un distrito como Carabanchel (Madrid), con aproximadamente 250.000 habitantes,  se hacen 1.000 PCRs y se detectan un 2% de infectados, se puede afirmar, pues la muestra es suficiente para ello, que hay 5.000 personas con coronavirus en el distrito pero como solo se han localizado 20, mas las que se deriven de los rastreos, la mayoría de los asintomáticos siguen circulando y propagando la infección.

La aplicación informática para móviles necesita para ser eficaz, que se descargue de forma generalizada y se complemente con un amplio sistema de rastreo.

Con estas consideraciones, las medidas adoptadas y la forma como se están aplicando no parecen suficientes para alcanzar el objetivo de frenar de forma eficiente la pandemia. No habría que descartar un nuevo estado de alarma que, aunque no llegue al nivel de confinamiento de los meses de Abril y Mayo, permita adoptar medidas más contundentes y mejor coordinadas.

El siguiente reto que se aproxima es el comienzo del curso escolar para el quetampoco se han tomado las medidas necesarias que, sea cual sea el escenario que se  presente, necesita mayores recursos de aulas y  personal y se ha alcanzado el tramo final de Agosto sin que la Administración educativa haga nada más que declaraciones voluntaristas. Todo indica que el curso va a comenzar como siempre, con algunas medidas marginales como mascarillas, geles hidro-alcohólicos o pegatinas en suelos y paredes. En estas condiciones parece muy probable que haya que volver a la opción telemática en pocas semanas.

.La deficiente gestión de la segunda parte de la epidemia y las negras perspectivas que hay sobre el comienzo del curso escolar, ponen en cuestión la capacidad de las CC.AA., aunque no todas sean iguales, para gestionar situaciones tan graves como la que estamos viviendo.

Habría que preguntarse que uso se ha hecho  de los 16.000 millones de  Euros transferidos por el gobierno central para apoyar medidas en las áreas de educación y sanidad.

Surge también la duda sobre el papel que tienen que jugar las CC.AA.: ¿Es el sistema autonómico el que no ha funcionado?, o  "simplemente" se trata de que muchos de los gobiernos autonómicos elegidos tienen un nivel político muy bajo, situación de la que habría que responsabilizar a los partidos políticos que han presentado candidatos de un nivel tan bajo. Me inclino por la segunda opción pues creo que el modelo federal, en su actual versión autonómica, es el más adecuado para nuestro país. En cualquier caso, España no puede permitirse el lujo de tener presidentes autonómicos como, ideologías aparte, Quim Torra o Isabel Diaz Ayuso por poner solo los últimos del ranking autonómico.

10 agosto 2020

Jaque a la monarquía

El 18 de Junio del año 2014, el Rey Juan Carlos I abdicó del trono de España.

La abdicación fue consecuencia de un largo proceso que comenzó en 2008 con el caso Urdangarín, siguió en 2008 con la cacería y el accidente de Botsuana y siguió con el deterioro físico del Rey como consecuencia de complicaciones en sus operaciones de cadera y que se manifestó con mucha rotundidad en su penosa actuación en el discurso de la Pascua Militar de enero de 2014. Podría afirmarse que con su actitud D. Juan Carlos I se dio jaque mate a si mismo.

La crísis derivada de la difusión del asunto comisiones del AVE-regalos de los reyes del golfo pérsico, se está convirtiendo en otro órdago aunque esta vez no va solo contra el rey sino contra la monarquía como institución.

El presidente del gobierno y A.G. del PSOE ha afirmado en una carta a los militantes, que las responsabilidades penales por los actos cometidos son personales y no de las instituciones. Siendo totalmente correcta, en términos generales, esta afirmación, no se puede obviar que la institución monárquica está firmemente unida a la persona del rey y a la familia real y, en ese sentido, el Rey Felipe esta afectado por los actos del Rey emérito.

Si el Jefe del Estado fuera presidente de la República, no tendría ninguna responsabilidad por los posibles delitos que hubiera podido cometer su antecesor, pero,  al ser la monarquía hereditaria, la situación es muy diferente.

No hay razones directas para censurar a Felipe VI, durante sus seis años de reinado, el Rey ha cumplido a la perfección el papel de guinda del pastel que le otorga la constitución: Ha paseado por toda España, ha sonreído a todo el mundo, ha hecho discursos genéricos sobre lo que ha hecho falta, ha evitado, en general, meterse en conflictos, en los procesos post-electorales se ha limitado a tomar nota de las posiciones de todos los portavoces sin, al menos oficialmente, aportar ninguna iniciativa propia. En fin un Rey florero que cumple perfectamente su función constitucional.

La constitución, que blindó las responsabilidades penales del Rey, blindó también al gobierno para evitar los "borboneos" de sus antepasados anteriores a la II República y lo convirtió en un adorno cuya principal función era no interferir o hacerlo lo menos posible, aunque hay que admitir que el rey J.Carlos asumió un papel activo positivo en situaciones tan críticas como el 23F, utilizando su condición de comandante en jefe de las FF.AA.

Si fuera posible, aspiraría a un modelo de Estado del tipo República parlamentaria que tuviera un presidente elegido que hiciera, con mayor profesionalidad y mayores competencias, un papel de arbitro activo y no de mero observador privilegiado como el que tiene ahora Felipe VI.

El actual jaque al rey no es un jaque mate como el de 2014 sino simplemente un jaque intermedio de media partida cuyo valor depende de como  se desarrolle el juego a continuación. Hay otra importante diferencia sobre el ataque de 2014: En aquella ocasión el rey emérito se ahorcó el solo pero en esta, todos los partidos republicanos, excepto el PSOE, están utilizando el tema de la corrupción de J. Carlos I para lanzar una ofensiva contra la monarquía.

Creo que los socialistas, salvo alguna excepción, somos republicanos, aunque por razones pragmáticas, aceptamos en el 78 la monarquía parlamentaria y ahora, más de 40 años más tarde, no parece oportuno cuestionarla en medio de una pandemia y la correspondiente crísis social y económica asociada a ella.

Siempre va a ser complicado encontrar un momento oportuno para plantear una reforma constitucional con referéndum incluido de estas características, sobre todo mientras las derechas consideren la monarquía como un derecho divino que no se puede cuestionar.

Tampoco sería positivo que el resultado de ese referéndum, caso de celebrarse, fuera muy ajustado en uno u otro sentido, por lo que no queda otra que esperar que el conjunto de la población vaya cambiando su sentimiento hacia la monarquía, lo que da una oportunidad a la cas real para recuperar el prestigio perdido.