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31 agosto 2013

De Iraq a Siria, pasando por Libia

En la última década,  las intervenciones de la comunidad internacional en Oriente medio han sido múltiples. Aunque todas tienen algunos rasgos comunes, existen también claras diferencias entre ellas.

PRIMERO IRAQ en 2003

La 2ª guerra de Iraq fue una continuación de la guerra del golfo desencadenada por "G. Bush I" en 1991. Al finalizar esta, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 687 para poner fin a los programas de desarrollo iraquí de armas químicas, biológicas, nucleares y de misiles y para ello nombró a una serie de inspectores que comprobaron el desmantelamiento de muchas de estas instalaciones hasta que salieron de Iraq en 1998 a raiz de los bombardeos de la aviación de EE.UU. y del Reino Unido en 1998. 

En Noviembre  de 2002 el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba la Resolución 1.441 para que los inspectores vuelvan a Iraq a comprobar si todavía quedan "armas de destrucción masiva".

Los inspectores de la AIEA dirigidos por Mohamed El Baradei, buscan infructuosamente durante varios meses sin encontrar nada, a pesar de los infructuosos intentos de EE.UU. que llegaron hasta el ridículo, con unos camiones que supuestamente transportaban armas biológicas, según informaciones de sus servicios de "inteligencia".

A pesar de que todas las informaciones disponibles negaban la existencia de armas de destrucción masiva, el segundo miembro de la dinastía Bush, con el apoyo entusiástico de nuestro presidente Aznar, decidió invadir Iraq.

LUEGO LIBIA en 2011


La guerra de Libia comenzó por la dura represión, incluyendo el uso de la aviación, con que el régimen de Gadaffi intentó controlar las manifestaciones y protestas, originadas por la versión Libia de la primavera árabe, iniciada después de las de Túnez y Egipto.

Las actuación del gobierno libio para recuperar el control del país atentaban contra los derechos civiles y la seguridad de la población civil y específicamente los bombardeos indiscriminados contra la población rebelde de Bengassi, provocó  la aprobación, en Marzo de 2011, de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizaba la intervención militar en Libia para proteger ala población civil. Esta resolución contó con la abstención de China y Rusia, que no ejercieron su derecho al veto.

La intervención militar debería limitarse a proteger a la población civil, que estaba siendo bombardeada por Gadafi, estableciendo una zona de exclusión aérea, mediante el bombardeo y destrucción de efectivos militares.

La resolución excluye además, explícitamente, la realización de cualquier operación terrestre en territorio libio, pues el fin último es proteger a la población civil, no derrocar militarmente al dictador. La intervención no sólo tuvo el beneplácito de Naciones Unidas, sino que también fue respaldada por la Liga Árabe.

El Consejo de Seguridad de la ONU anuló por unanimidad la resolución 1973 el 31 de octubre de 2011, debido a la derrota final de Gadafi.

Las diferencias entre Iraq y Libia son notorias.

En ambos países se actuó contra un dictador, pero mientras en Iraq no había ninguna situación de violencia en el momento de la intervención,  en Libia se estaba bombardeando a la población civil.

La ONU se negó a apoyar en diversas ocasiones las propuestas de Bush que actúo por su cuenta, basándose en falsos informes. En Libia hubo un acuerdo del Consejo de Seguridad por lo que la intervención fue legal, aunque algunos países consideraron que la intervención había ido más allá de la autorización concedida.

Por último Iraq fue literalmente invadida mientras que en Libia, las fuerzas internacionales  se limitaron a bombardeos desde barcos y aviones y al control del espacio aéreo, una intervención limitada, siempre en términos relativos.


La población mundial entendió perfectamente las diferencias y las grandes manifestaciones de protesta que hubo en 2003, no se repitieron en 2011.



AHORA SIRIA en 2013 

La situación de partida en Siria se asemeja mucho más a  la de Libia que a la de Iraq.

Existe una situación de guerra civil en la que todo indica, incluyendo informes de gran fiabilidad como los de Médicos sin Fronteras, que se han utilizado armas químicas contra la población civil, violando la Convención sobre armas químicas de 1993, que  Siria no ha firmado.


Si las inspecciones de NN.UU. actualmente en marcha acaban confirmando que se han utilizado armas químicas, el Consejo de Seguridad tendría argumentos  suficientes para autorizar la intervención.

Sin embargo el previsible veto de Rusia y China seguramente impedirá esa resolución.

Por otra parte una intervención en Siria podría desencadenar un conflicto de enormes proporciones en los que muy probablemente intervendrían Iran, Israel, Líbano,  con fácil contagio a Palestina y puede que a Egipto dada su actual inestabilidad.

Todo aconseja actuar con la máxima prudencia y, a pesar de todo dar una oportunidad al proceso de negociación de Ginebra II como apuntaba Javier Solana en una  tribuna libre, en Junio de 2013. Sin embargo, el fracaso de esta conferencia hace que  el propio Javier Solana esté muy pesimista según otro análisis publicado el 28 de agosto.

No obstante algunas otras voces de la propia ONU todavía abogaban por la negociación.

Si finalmente EE.UU. decide intervenir apoyándose en su convicción moral, al considerar imposible una resolución legal de la ONU, se pondría  una vez más en cuestión los mecanismos de utilización de veto que regulan las decisiones del Consejo de Seguridad que cada vez parece más necesario modificar.

23 agosto 2013

Majadahonda quiere recuperar sus cines

La crisis económica y la política cultural del Partido Popular, han llevado al mundo de la cultura a una situación límite.

El último golpe que ha recibido la cultura  ha sido la subida del IVA  del cine, teatro y música, desde el tipo reducido del 8% hasta el tipo general que ha sido fijado recientemente en el 21%, un incremento de 13 puntos en el valor de este impuesto.


Esta subida contrasta fuertemente con las tendencias europeas en impuestos a actividades culturales que van en sentido opuesto, por ejemplo, Irlanda aplica un tipo del 9%; Portugal, del 13%; Italia, del 10 al 12%, etc.


En estas condiciones, el descenso del número de espectadores en las salas cinematográficas, que ya era muy alto en los últimos años, se ha incrementado de forma muy notable.



Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el número de espectadores, que en 2001 alcanzó la cifra de 146,8 millones, se redujo en 2011 a solo 98,34 millones, es decir  en 10 años se perdieron 48 millones de espectadores, un 33%.

En este marco, el cierre de salas de cine ha sido un goteo continuo en toda España. Un estudio publicado recientemente  por la Federación de Cines de España (FECE), prevé  que la subida del IVA tendrá como consecuencia una reducción del 21% en el número de salas activas sobre las 4.044 que había registradas en 2011, esto supone el cierre adicional de 859 salas  en estos dos años.

Majadahonda no es ajena a esta tendencia. Hace pocos meses, se cerraron las salas Renoir del Zoco debido a la bajada en el número de espectadores, que en los dos últimos años, había pasado de 130.000 a tan solo 70.000, con unas pérdidas económicas importantes.

Para recuperar el cine de calidad que se exhibía  en estas salas, se organizó una plataforma ciudadana que ha concluido con la constitución formal de una asociación cultural, Cines Zoco Majadahonda, que tiene como objeto mantener la actividad cinematográfica de calidad en nuestro municipio.

El modelo propuesto tiene como antecedente el modelo de (no) negocio de CineCiutat de Palma de Mallorca formado por una red de socios que, con un pago anual de 100 euros, adquieren una serie de derechos y pueden participar  directamente en la toma de decisiones.


Cine Ciutat se constituyó hace poco más de un año, partiendo de una situación similar a la de Majadahonda, y los resultados parecen acompañar esta iniciativa.

22 agosto 2013

Gibraltar: 300 años de parasitismo

Se han cumplido 300 años desde el 11 de Abril de 1713, fecha de la firma del tratado de Utrecht. Por este tratado, Gibraltar, junto con la isla de Menorca, pasaban a formar parte de la Corona Británica como consecuencia del fin de la guerra de sucesión española provocada por la muerte sin descendencia del último rey de la casa de Austria, Carlos II.

La guerra de sucesión empezó enfrentando a los Borbones franceses, partidarios de Felipe V con los Hagsburgo alemanes, que apoyaban al archiduque Carlos, y acabó implicando también a media Europa, incluyendo específicamente a Inglaterra y a los Países Bajos. 

El interés de Gibraltar en aquellos tiempos era estrictamente estratégico desde el punto de vista militar por el dominio que tiene el peñón sobre la entrada del Mediterráneo. Con el paso del tiempo ese valor, sin que haya llegado a desaparecer, se ha ido diluyendo por la evolución de los sistemas de armamento y Gibraltar, ha pasado de ser una base militar, a convertirse en una colonia de 6,8 Km2, y 30.000 habitantes sin viabilidad económica alguna salvo que parasite, como de hecho está haciendo, a los territorios circundantes.

El parasitismo gibraltareño se ha ido incrementando progresivamente, primero expandiendo al máximo su territorio con la ocupación de la “tierra de nadie”, que utilizó para construir su aeropuerto, después con la expansión marítima apropiándose de parte de las aguas circundantes, últimamente con su conversión en paraíso fiscal y centro de contrabando.

Gibraltar tiene una de las rentas per capita mayores del mundo que en 2013 alcanzará los 63.000 $, 2,7 veces superior a los 17.000 € de Andalucía, además, la renta andaluza y la española están bajando en los últimos años, mientras la gibraltareña se sigue incrementando.

Esta renta no se deriva de los beneficios que pueda obtener del turismo o los que pueda generar la base militar, se debe fundamentalmente a dos actividades poco decentes.

La primera es su posición como paraíso fiscal, con más de 84.000 empresas de no residentes registradas, que tienen unas cargas fiscales mínimas. En 2004 había “solo” 28.000 sociedades registradas y en menos de una década se han multiplicado por tres.

Las previsiones de que, por imperativo de la Unión Europea, en enero de 2014 el gobierno del Peñón regularice esta situación y homogenice el tratamiento fiscal de las empresas de los no residentes con las locales, puede producir un cierto alivio, aunque, en cualquier caso, parece que la fiscalidad va a seguir siendo baja.

Gibraltar no es el único paraíso fiscal que tenemos en Europa, aunque sea el que más nos afecta y supuestamente, la Comisión Europea ya está tomando cartas en el asunto, aunque con la lentitud habitual que tiene Europa en abordar y resolver los problemas.

La segunda actividad poco licita es el contrabando, especialmente de tabaco. Debido a la baja fiscalidad, el precio del tabaco es en Gibraltar aproximadamente la mitad que en España lo que provoca un desmedido flujo de contrabando hacia nuestro País.

En el primer trimestre de 2013, entraron en Gibraltar 68,5 millones de cajetillas lo que supone casi 13 cajetillas por habitante y día, no fumadores y niños incluidos.

Los 300 años que acaban de cumplirse no han sido precisamente de buena vecindad. Durante el siglo XVIII se hicieron varios intentos de recuperar la colonia por métodos militares, todos ellos fracasados. En el siglo XX no ha habido una cronología bélica pero también ha sido conflictiva. Durante la dictadura franquista, Gibraltar fue utilizado en numerosas ocasiones como pretexto para la propaganda del Régimen.

En 1967, Gran Bretaña convocó un referéndum sobre el futuro de Gibraltar y como consecuencia, en mayo de 1969 entró en vigor la “Constitución Lansdowne” y el Estatuto de Autonomía.

El gobierno español de la  época reaccionó con el cierre de la verja en el mismo año 1969, cierre que duró hasta que en 1985, coincidiendo con la entrada de España en la CEC, el gobierno socialista de Felipe González procedió a la apertura de la verja.

En el año 2001, con el PP de J.M. Aznar en el gobierno, hubo un preacuerdo de co-soberanía “a la andorrana”, entre los gobiernos español y británico. Este preacuerdo fue rechazado prácticamente por unanimidad en un referendum celebrado en Gibraltar en el año 2002.

El siguiente hito positivo ocurrió en 2006 con la iniciativa del ministro socialista Moratinos de constituir un Foro tripartito, España, Reino Unido y Gran Bretaña, para abordar los problemas del día a día. Este foro no fue considerado adecuado por el PP que prefirió la teoría clásica de no incorporar a Gibraltar para evitar su reconocimiento de facto.

El futuro de las relaciones de España y Gibraltar tiene que basarse en el acuerdo y la cooperación, ya que:

  • La recuperación de Gibraltar por la fuerza, sea militar o de cualquier otro tipo, no es posible en el siglo XXI.
  • España y el Reino Unido son países aliados, miembros de la Unión Europea y de la OTAN por lo que no se puede pensar en un conflicto entre ellos.
  • Es necesario una solución pacifica y negociada que incluya también a Gibraltar, pues no se pueden marginar a los 30.000 ciudadanos más afectados.
  • Para que los ciudadanos gibraltareños puedan plantearse las ventajas de un acuerdo con España, es necesario que pierdan los privilegios fiscales que ahora tienen y que les convierte en un territorio auténticamente parasitario. En ese sentido la perdida de la condición de paraíso fiscal puede ser un paso importante que tendría que completarse con una homogenización de los impuestos especiales, alcohol y tabaco, que evite de hecho las prácticas del contrabando.
  • España tiene que evitar también la utilización del tema de Gibraltar como espantajo, como se hizo de forma reiterada durante el Franquismo, para ocultar otras situaciones políticas.

El contencioso actual con Gibraltar se debe a la operación que está realizando su gobierno de arrojar bloques de hormigón, erizados de hierros, para construir un arrecife artificial, según ellos con fines ecológicos, aunque también puede tener otros fines como, una vez más, ganar terreno al mar. Estos bloques de hormigón dificultan la pesca pues destrozan las artes de los pescadores, que casualmente, son andaluces.

España ha reaccionado apoyando y protegiendo a los pescadores con patrulleras de la Guardia Civil, lo que aunque puede dar lugar a algún incidente, es prácticamente obligado.

Sin embargo el endureciendo los controles aduaneros para reducir el contrabando y la amenaza de poner una tasa de 50 € de entrada y salida a la colonia, son medidas que elevan el nivel del conflicto de forma innecesaria y nada eficaz.

La última ocurrencia de exteriores de ligar la reivindicación de Gibraltar  a la de las Malvinas Argentinas es una forma de “agitar el espantajo”, pues ni los problemas son los mismos, ni nos favorece ligar nuestra suerte a la de un asunto que ya costó una guerra hace pocos años

Por otro lado se ha recuperado la tesis de co-soberanía, y a pesar de las furibundas críticas de los medios de derechas, que siempre lo han considerado como una forma de entreguismo, se ha planteado la vuelta al Foro Tripartito mediante la creación de una comisión de trabajo de carácter cuatripartito, que incorporaría también al gobierno de Andalucía.

En definitiva en la crisis actual el gobierno popular está dando una de cal y otra de arena, con medidas contradictorias de presión y negociación.

Si acaba imponiéndose la prudencia y la negociación frente a la balandronada de la tasa y a la competencia modelo “desafío entre orangutanes”, como decía gráficamente Gaspar Llamazares, habremos dado un paso adelante o, al menos, se habrá evitado un retroceso de décadas.

19 agosto 2013

Submarino S-80



Aunque twitter sea la red social más dinámica, pues permite una información casi instantánea sobre los temas en los que se tiene mayor interés, ese dinamismo lleva asociado alguna debilidad: La restricción de la longitud de los textos a 140 caracteres.
Esta limitación obliga a una síntesis de los mensajes que va en detrimento de los matices y en algunas ocasiones produce una imagen demasiado rotunda, y a veces errónea, de las ideas que se pretenden transmitir.
Hago esta pequeña introducción porque apoyándome en un tweet recientemente recibido, planteo una reflexión sobre un tema quizá un tanto espinoso para la izquierda, que suele analizarlo con mucha ligereza y muy poco rigor. Se trata de la Defensa del País, y todos los temas asociados a ella, Fuerzas Armadas, industria militar, etc.
El tweet al que hago referencia, y que solo utilizo como punto de apoyo para la reflexión, sin ninguna otra intención, decía:
En España no hay 1 duro para crear empleo, colegios, o pensiones, sin embargo, seguimos metiendo dinero en 1 submarino q no flota."Spain is diferent"
Esta sintética afirmación revela por una parte una cierta ligereza en el análisis y por otra un reflejo antimilitarista, muy arraigado en la izquierda, que transmite una idea errónea de la realidad, dándola por evidente, sin ofrecer ningún tipo de explicación.

Hay que empezar diciendo que la noticia de base es totalmente cierta, la empresa pública Navantia tiene el encargo de construir cuatro submarinos no nucleares para la Armada Española con un presupuesto total de 2.700 M€.

Este contrato supone una importante inyección económica para la construcción naval, lo que desmiente la rotunda afirmación del mensaje. La inversión en el submarino si sirve para crear empleo y empleo de calidad en un área de alta tecnología, pues los submarinos de la serie 80 se consideran de los más avanzados del mundo en submarinos no nucleares. Las posibilidades de exportación de estos navíos son bastante altas por lo que el programa es de gran de interés.

Lamentablemente un error de diseño, inexplicable en una empresa de la experiencia que tiene Navantia, ha obligado a reconsiderar el programa, atrasar la entrega de la primera unidad, el S-81, pues por su avanzado estado de fabricación las actuaciones que hay que realizar son bastante complejas, y cambiar el orden de entregas, por lo que la segunda unidad, el S-82, pasará a ser la primera en terminarse.

Navantia tiene una larga experiencia en la fabricación de buques, incluidos submarinos, como demuestra la participación junto con la empresa francesa DNCS, en la serie de submarinos Scorpene. Una visita al arsenal de Cartagena, que he tenido oportunidad de hacer, da una idea inmediata de las capacidades que tiene Navantia.

Por último indicar que en este caso “Spain is not diferent”. Se ha abordado un complejo proyecto de ingeniería, se ha cometido un error importante y se ha buscado la mejor alternativa para resolverlo, que es exactamente lo que haría cualquier país. Espero que también analicen las causas del fallo y tomen las medidas necesarias para no repetirlo.
Pero la construcción de la serie de submarinos S-80 no es el único programa industrial militar que crea tecnología y empleo. España tiene una industria militar bastante potente que tiene un papel muy importante en el conjunto de la industria nacional.
Aun en un año de crisis como el 2012, el capítulo 6, inversiones reales, del presupuesto del Ministerio de Defensa reconoció obligaciones por 2.774 M€, el 38% de los 7.338 M€ del presupuesto total de inversiones del Estado de ese año.
Si tenemos en cuenta también la exportación y la importación de nuestra industria de Defensa, que según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) y en 2012 fueron, respectivamente, de 720 y 256 millones de dólares constantes de 1990, tenemos, convirtiendo los dólares de 1990 en Euros de 2012, que el volumen de la producción de la industria militar española de 2012 se puede estimar en:
Producción = Gasto + Exportación – Importación= 3.385 M€
Cifra nada despreciable, especialmente en un contexto de recesión económica y 6 millones de parados.
La industria militar tiene sin duda sus particularidades y es necesario tener en cuenta sus características a la hora de seleccionar clientes, lo que, por otra parte, también ocurre en algunos otros sectores industriales La limitación, en la práctica, de la mayoría de las ventas de equipamiento militar en el marco de acuerdos gobierno- gobierno, reduce significativamente los posibles riesgos.
Las reticencias que tiene la izquierda sobre la industria militar es coherente con una opinión, también muy extendida, contraria a las Fuerzas Armadas (FF.AA.), básicamente por dos motivos:
  • Uno de carácter histórico, los 40 años de dictadura franquista.
  • Otro de carácter ideológico. Si en la izquierda somos pacifistas, partidarios de resolver los conflictos por la vía de la negociación y el dialogo ¿Para qué queremos unas FF.AA.?
En cuanto a los cuarenta años de dictadura militar, es una losa que pesa sobre todos los que ya tenemos una cierta edad, sin embargo en los últimos años, la participación de las FF.AA. españolas en operaciones de paz, bajo bandera de NN.UU. es lo suficientemente relevante como para considerar que su imagen empieza a ser muy distinta.

Tan solo la participación en Iraq puede calificarse como negativa pero, en todo caso, es responsabilidad exclusiva del gobierno Aznar que quiso salir del rincón de la historia junto con el presidente de EE.UU. George W. Bush.
El tema ideológico tiene una respuesta fácil. Por mucho que en la izquierda seamos partidarios de un mundo pacífico y sin guerras, la realidad nos demuestra todos los días que las cosas son muy diferentes y las operaciones de paz bajo los auspicios de NN.UU. siguen siendo, lamentablemente, muy necesarias y, en consecuencia, los países más civilizados tenemos la obligación de disponer de unas FF.AA. modernas y eficientes.
No se pueden confundir los deseos con la realidad, las FF.AA. siguen siendo imprescindibles en el mundo actual.

05 agosto 2013

Tesoreros independientes



En su intervención en el Congreso de los Diputados del pasado 1 de agosto, para dar “su versión” de las cuentas del caso Bárcenas, el Presidente del Gobierno hizo algunas afirmaciones bastante sorprendentes.

La primera fue deja caer, como si fuera normal, que la administración de las cuentas del PP es cosa exclusiva de su tesorero que, abusando de la confianza en él depositada, hizo de su capa un sayo con ellas y las gestionó a su favor.

En cualquier partido político o en cualquier otro tipo de organización, la administración de las cuentas las hace el tesorero o figura equivalente, pero el presidente o el secretario general en su caso, ejerce un control directo sobre ellas y el órgano de dirección tiene conocimiento puntual de las mismas. Las cuentas nunca son responsabilidad exclusiva de un tesorero

Ninguna operación económica importante puede hacerse en ninguna organización, desde la simple Agrupación de base hasta los órganos de dirección, con la sola firma del tesorero, siempre existe un mecanismo de seguridad que garantiza la validez de la operación.

Sorprende que esta práctica tan elemental no se utilice en el Partido Popular, pues la falta de control de las cuentas, si fuera cierta, sería también de una irresponsabilidad política monumental.

Quizá mi sorpresa sea excesiva pues esta forma de llevar las cuentas no parece ser exclusiva del PP. Coincidiendo en el tiempo, por lo que ha pasado bastante desapercibido, el presidente de CDC, Artur Mas, ha justificado de forma parecida sus problemas de falta de claridad en las cuentas: exceso de confianza en el tesorero, esa coincidencia puede explicar también la sorprendente benevolencia que tuvo Duran Lleida con el Presidente del Gobierno en el debate parlamentario del 1 de Agosto.

Es posible que los socialistas seamos unos antiguos y todavía controlemos las cuentas, desde la última Agrupación de base, con procedimientos sencillos pero eficaces, por ejemplo la doble firma, que ponen fuertes trabas a las consecuencias de los “excesos de confianza” que puedan tener los tesoreros.

Relacionado con el punto anterior, hay un segundo elemento también sorprendente, el Presidente del Gobierno y del PP, desconoce cual es la situación financiera de su partido y no parece disponer de ninguna información sobre la forma en que su tesorero ha podido acumular más de 48 millones de Euros, equivalentes a 8.000.000.000 de las antiguas pesetas, procedentes presuntamente de las arcas del Partido Popular.

Se podría admitir que cualquier tesorero, y más uno con tan amplios poderes como parecía tener Luis Bárcenas, podría tener ocasión, siempre que fuera suficientemente golfo para ello, de desviar una parte de los fondos que gestiona hacia su propio patrimonio, se supone que con el suficiente cuidado para que semejante operación pasase inadvertida.

Si consideramos la hipótesis de que los fondos descubiertos en Suiza son realmente capital privado de Luis Bárcenas, producto de las “sisas” que le hizo a su partido durante veinte años.

¿Qué dimensión tiene que tener el patrimonio del PP para que el escamoteo de 48 M€ haya podido pasar inadvertido durante mucho tiempo?

¿Dónde se oculta entonces el grueso de este patrimonio?


La segunda hipótesis, seguramente la más probable, es que los fondos descubiertos en Suiza a nombre de Barcenas o sociedades patrimoniales suyas, sean de hecho la Caja B, o parte de ella, del PP.

Todo parece indicar que el modo de operar del “tesorero independiente” consistía en recoger las donaciones de los empresarios favorecidos por los concursos públicos, blanquear una parte mediante fraccionamientos o cualquier otro procedimiento, pagar en negro las facturas y sobresueldos que considerase conveniente e ingresar el resto del dinero negro en alguna de sus cuentas suizas o de cualquier otro paraíso fiscal.

¿Podía confesar Rajoy algo parecido en su comparecencia sin tener que dimitir a continuación? Seguramente no, por eso se ha limitado a reconocer algunos de los hechos “menos graves”, como su ingenuidad al confiar tanto tiempo en él, me he equivocado dijo parafraseando al Rey, aunque este reconocimiento le haga parecer un tanto bobo.

El segundo reconocimiento fue la admisión del cobro de sobresueldos por altos dirigentes del PP, como si esto fuera una práctica normal en los partidos políticos y obviando especificar si los pagos eran en blanco o en negro, dejándolo a la voluntad de la declaración fiscal a cada receptor, obviando que la obligación del pagador, en este caso el PP, es efectuar la retención fiscal correspondiente.

En los partidos de izquierdas los cargos públicos no cobran sobresueldos, pagan habitualmente una cuota adicional a la ordinaria.

Es prácticamente imposible que el asunto Bárcenas haya quedado cerrado con esta comparecencia y a la vuelta de vacaciones, si no antes, volverá de nuevo a aparecer en el escenario político.


Después de esta comparecencia se ratifica mucho más la debilidad de Rajoy y las dificultades que va a tener para acabar la legislatura como Presidente del Gobierno.