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27 enero 2021

Madrid sigue fallando

La primera ola de la COVID 19 puso de manifiesto algunas debilidades de los servicios públicos españoles que llevan a la conclusión de que España No funciona correctamente. Las causas están fundamentalmente en el adelgazamiento sistemático de los servicios públicos esenciales, como Sanidad, Educación y residencias geriátricas y de otros servicios generales de carácter administrativo que dificultaron la puesta en marcha rápida y eficiente de las medidas  de urgencia tomadas por el gobierno como ERTES, ayudas a PYMES y sectores más afectados por la pandemia, ingreso mínimo vital, etc.

En este contexto general Madrid, municipio y comunidad, han resultado ser  los elementos más débiles del Estado, los que peor  han funcionado. A las debilidades generales se une la tendencia al liberalismo, entendido en su peor versión y la aversión por el sector público que tienen los gobiernos autonómicos y municipal madrileños.

La gran nevada que ha caído sobre Madrid en los primeros días del mes de enero ha puesto de manifiesto estas limitaciones madrileñas. Madrid ha estado diez días paralizada por la  nieve, con los hospitales y colegios bloqueados, con las calles tapadas con miles de coches  abandonados en las vías de circunvalación, sin transporte público y recurriendo tarde y mal al apoyo del Estado. Aunque la dimensión de la nevada pueda considerarse histórica, no están justificadas las enormes limitaciones de todo tipo que ha tenido la respuesta de  la CAM.

La gestión política del gobierno de la comunidad de Madrid es lamentable desde que se formó el gobierno presidido por Isabel Diaz  Ayuso (IDA), no solo  por su ideología profundamente derechista sino también, y quizá en la situación actual mas importante, por su incapacidad, su mala gestión, sus errores técnicos y su excesiva tendencia a favorecer a los empresarios amigos.

La estrategia política de IDA, apoyada por  la dirección nacional del PP, ha conseguido convertirse en el principal ariete contra el gobierno de España dando más prioridad al enfrentamiento político que a la resolución de los problemas para lo que es imprescindible tener lealtad institucional para obtener la necesaria colaboración mínima en tiempos de crisis.

El alcalde de Madrid, que al principio de la legislatura parecía tener una posición menos agresiva, se ha ido convirtiendo progresivamente al credo de IDA, seguramente debido a su nombramiento como portavoz nacional del PP que le obliga  a defenderse de la rivalidad interna que le provoca la presidenta.

Lamentablemente, el contrapeso político a los dos gobiernos madrileños es muy escaso. Ni Más Madrid, que ganó las elecciones municipales, ni el PSOE-M que ganó las autonómicas, han sido capaces de construir una alternativa sólida y creíble que ofrezca una alternativa  a los ciudadanos. Somos muchos los que hemos pedido que se presente una moción de censura que ponga de manifiesto que hay otra forma de gobernar ambas instituciones.

La falta de liderazgo de los grupos institucionales de izquierda es clamoroso. Manuela Carmena, anterior alcaldesa de Más Madrid ni siquiera recogió su acta y el lider mas prometedor de esta formación, I. Errejón dejó la  Asamblea para dedicarse a la política nacional. En el campo socialista, Ángel Gabilondo, que seguramente hubiera sido un gran presidente de la comunidad, no ha conseguido afianzarse como lider de la oposición, y está esperando que le nombren Defensor del Pueblo, puesto en el que seguramente brillaran sus cualidades de buen gestor. Por otro lado, y las tres personas mas valiosas del grupo socialista en la  Asamblea han sido nombradas ministro/a y presidenta del senado. El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento es un personaje de gran prestigio profesional pero muy poco bagaje político y el Secretario General del PSOE madrileño, bloqueado en la Delegación del Gobierno, no está en posición de hacer labor de oposición. Las limitaciones de la pandemia COVID han dado la puntilla a cualquier iniciativa política de la oposición.

Como pasa en los grandes equipos deportivos, cuando faltan las figuras los componentes del banquillo tienen la oportunidad de demostrar sus cualidades y deben aprovecharla.

Queda mas de la mitad de la legislatura y la oposición de izquierdas en Madrid no puede seguir mirando al tendido, el PSOE, Mas Madrid y Unidas Podemos, que forman parte del gobierno de España deben ser capaces de construir una alternativa de gobierno en el Ayuntamiento y la Comunidad, con o sin moción de censura, que de una esperanza  a los madrileños, considerando además que gobiernos de Ayuso y Almeida son muy flojos y llenos de fallos y contradicciones.

En estos momentos, la Izquierda Madrileña carece de liderazgo y es imprescindible empezar a construirlo con los mimbres que tenemos que deben demostrar las razones por las que están representando a los madrileños.

13 enero 2021

¿Impeachment?¿Enmienda 25?¿Dimisión?

La  administración Trump no puede acabar de forma normal. Es necesario que termine su mandato de manera forzada, utilizando una de las tres alternativas posibles: Impeachment, aplicación de la enmienda 25 o dimisión. Cualquiera de ellas es adecuada para que el presidente Trump sea expulsado y salga con deshonor de la Casa Blanca.

El asalto al Capitolio promovido por el presidente, fue un claro intento de golpe de Estado, mas propio de una republica bananera que de un País con una democracia consolidada como se supone que es EE.UU.

No es suficiente con la salida de la presidencia por haber perdido las elecciones, tiene que ser expulsado aunque solo falten unos días para la toma de posesión de Joe  Biden y no de tiempo a culminar el proceso en ese tiempo.

No parece probable su dimisión, pues solo hay un precedente de dimisión de un presidente norteamericano, el de Richard Nixon en  Agosto de 1974 cuando el impeachment por el caso Watergate avanzaba de forma inexorable en el Congreso, y sus destitución era inevitable. 

Queda entonces la destitución por incapacidad por el vicepresidente aplicando la enmienda 25 o el impeachment promovido por el Congreso. Las dos opciones tienen las mismas consecuencias, la inhabilitación de Trump para optar a  una nueva elección en  2024, pero políticamente hay alguna diferencia  por el mayor o menor  protagonismo del partido Republicano en el proceso.

La salida de Trump es un punto importante para cerrar estos cuatro años, pero no es el último, su candidatura a la presidencia ha recibido, después de cuatro años de demagogia y desgobierno mas de 70 millones de votos, y, lo que es mucho mas grave, una buena parte de esos votantes están de acuerdo con la invasión del capitolio. Aunque el fenómeno del apoyo al populismo está extendido a muchos países, España incluido, es ahora en EE.UU. donde  está el foco mas grave.

La destitución  de Trump implica un decir hasta  aquí hemos llegado por parte de la sociedad norteamericana, pero quedaran  muchas cuestiones que resolver.

  • ¿Cómo puede integrarse y de que forma a ese sector de la población que  apoya a Trump para empezar a reducir esa enorme masa de votos populistas?
  • ¿Qué estrategia va  a seguir el partido Republicano que ha sido la  expresión política de esos votantes?¿Va a volver a la racionalidad política distanciándose  de Trump o  va  seguirle en sus desvaríos?
Si el partido Republicano se rompe, cosa que en este momento parece bastante probable, el escenario político norteamericano sería distinto por la aparición de un tercer partido que cambiaría la composición de los bloques del Congreso y del Senado y permitiría mayor juego político a la nueva  administración de Joe Biden.

En las siguientes elecciones, las intermedias de 2022, los planteamientos de estos supuestos tres partidos darían un resultado impredecible, muy distinto al bipartidismo actual.

A la administración Trump le queda un suspiro pero puede ser sonado pues Trump ha contraprogramado un mitin y se anuncian fuertes movilizaciones de sus partidarios que podrían ser violentas. La toma de posesión del presidente Biden va a ser muy complicada.

04 enero 2021

Operación Cataluña

El nombramiento del actual ministro de sanidad, Salvador Illa como candidato socialista a la presidencia de la Generalitat es un primer paso para normalizar Cataluña y devolverla a la racionalidad. Como dijo el primer secretario del PSC Miquel Iceta, no estamos nombrando un candidato socialista, estamos proponiendo un presidente para Cataluña.

Aunque las consecuencias sanitarias de la pandemia provocada por el COVID 19, hayan sido terribles en España y en todo el planeta, la gestión realizada por el ministro Illa ha permitido, en una situación muy complicada, reducir su impacto que podría haber sido mucho mas grave. Esa actuación le ha dado un gran prestigio que le convierte en el candidato idóneo para optar a la presidencia catalana.

El procés catalán empezó en 2012 con el pacto de gobernabilidad firmado por Artur Mas y Oriol Junqueras en el que se comprometían a la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en Cataluña. 

Las iniciativas políticas y judiciales a que han dado lugar el procés, combinado con la llegada a la presidencia catalana del president Puigdemont, uno de los peores dirigentes que ha tenido Cataluña, solo superado por su sucesor Quim Torra, cuando  huyó a Bélgica para evitar ser procesado. Q. Torra ha alcanzado tales cotas de incapacidad que ha conseguido hacer retroceder Cataluña tanto desde el punto de vista económico como del social, hasta un nivel impensable hace poco tiempo .

Cataluña necesita un cambio político profundo que requiere, en primer lugar, sustituir a los presidentes incompetentes que ha tenido en estos últimos años; en segundo lugar superar el sectarismo separatista, incomprensible en el siglo XXI en el marco de una sociedad avanzada como la española, que ha orientado su acción política de los últimos años; y en tercer lugar, en el contexto post COVID 19, Cataluña tiene que tener un gobierno que le permita ofrecer sus grandes capacidades con sus mejores esfuerzos para su recuperación económica y política, en colaboración con el gobierno de España y La Unión Europea.

Salvador Illa es la solución adecuada en este momento. Su moderación y su talante negociador complementa la estrategia política del partido socialista que respetando profundamente los sentimientos catalanistas de la población, los compatibiliza con la defensa del Estado español dentro de la Unión Europea. El conjunto de estos elementos constituyen un inmenso capital político que puede y debe contribuir de forma decisiva a la recuperación política, social y económica de Cataluña. Frente al independentismo unilateral, los socialistas defendemos una organización del Estado de corte federal que respeta las características de todos los territorios que lo componen. No es tarea fácil pero hay que empezar a transitar esa vía.

El escenario político preelectoral en Cataluña está muy abierto y posibilita distintas alternativas. Las  encuestas anteriores a la proclamación de  S. Illa como candidato, dan como favorito a ERC, un descenso pronunciado de JxCat, el hundimiento relativo de Ciudadanos y un notable ascenso del PSC. La posible aritmética post electoral, combinada con la coincidencia programática, puede tener como resultado un gobierno encabezado por ERC en alianza con el resto de partidos independentistas o, y esta es la diferencia, un gobierno transversal también encabezado por ERC, pero apoyado por el PSC y Cataluña en Común.

La irrupción del candidato socialista debe potenciar la segunda alternativa que cuenta además con la opción de que sea el PSC quien presida el futuro gobierno, si el electorado apoya suficientemente la candidatura de S. Illa.

Como antecedente al procés de Cataluña hay que recordar al Plan Ibarretxe, propuesta de reforma del estatuto vasco, aprobada por el parlamento vasco en diciembre de 2004. 

El plan Ibarretxe, aunque tramitado formalmente como reforma del estatuto de autonomía, incluía entre otras prescripciones, la configuración de Euskadi como Estado Libre  Asociado, en un esquema confederal con el Estado Español y la convocatoria de un referéndum de autodeterminación. El plan Ibarretxe fue rechazado por amplia mayoría en el congreso de los diputados en febrero de 2005.

Posteriormente, en las elecciones autonómicas vascas de 2009, que el PNV perdió, se constituyó el gobierno socialista de Patxi López con apoyo externo del PP, que enterró definitivamente el plan y, junto con la disolución de ETA, contribuyó a abrir un nuevo camino para Euskadi.

No es previsible una solución PSC-PP para Cataluña en 2021 pues las circunstancias son muy diferentes: El PP no es el único representante de la derecha y la predisposición de los populares en 2021 en Cataluña no es la misma que la que tuvieron en 2009 en Euskadi, pero la aritmética parlamentaria podría poner en valor la posibilidad de que tanto PP como Cs apoyasen directamente o indirectamente un posible gobierno del PSC- Cataluña en Común en el que no estuviera ningun partido independentista. Es una posible alternativa a un tripartito, difícil, pues necesita que los partidos independentistas no sumen mayoría absoluta, pero no imposible.

Sea cual sea el resultado final de las elecciones, el PSC con S. Illa a la cabeza, debe tener un papel fundamental.