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27 enero 2019

La Venezuela de Nicolás Maduro

Han pasado casi seis años desde el fallecimiento de Hugo Chavez. Durante estos años, la República Bolivariana de Venezuela, dirigida por su sucesor Nicolás Maduro, ha sufrido una degradación enorme.

Las contradicciones sociales ya existentes en la época de Chavez, han dejado de serlo y los aspectos negativos se han impuestos de forma abrumadora a los logros positivos que pudieran existir hace seis años.

El país sudamericano, a pesar de tener una de las mayores reservas de petroleo del mundo, vive unos momentos muy difíciles, con carencia de suministros básicos, una hiper-inflación descontrolada y la población fuertemente dividida entre partidarios y contrarios al chavismo. Los  enfrentamientos callejeros, en los que ya ha habido algunos muertos, son diarios.

Desde el punto de vista político, el presidente Maduro ha renovado su mandato en unas elecciones celebradas hace seis meses, en las que la oposición no se presentó, alegando falta de garantías democráticas. En las presidenciales anteriores (2013), Maduro ganó solo por el 0,5%, pero en las legislativas de 2015 fue la oposición quien ganó por un margen mayor (56,3 % frente al 43,7% de Maduro). En definitiva la oposición domina el poder legislativo y el chavismo el ejecutivo. El  poder judicial, dominado también por Maduro, ha declarado al parlamento en desacato, por lo que sus decisiones carecen de valor. Sorprendentemente, el parlamento no ha sido disuelto y sigue formalmente activo.

En estas condiciones, la oposición ha dado un paso al frente y ha declarado nulo el último  nombramiento de Maduro y, amparándose en una interpretación de constitución, ha nombrado presidente provisional de Venezuela al presidente de la Asamblea Nacional. Este nombramiento ha sido inmediatamente reconocido por todos los regímenes de derechas americanos (EE.UU., Brasil, Colombia...) mientras que Rusia y Cuba apoyan al régimen de Maduro.

El análisis en blanco y negro, apoyando de forma incondicional a uno y otro bando que hacen estos países no es, afortunadamente, generalizado en todo el mundo. Uruguay y  México en América y los 28 países de la Unión Europea han adoptado una actitud muy diferente, instando al Régimen Bolivariano y a la Mesa por la Unidad Democrática, a convocar, en un corto espacio de tiempo, elecciones libres y garantizadas por la comunidad internacional. 

No se puede jugar una vez más en el tablero internacional, al maniqueísmo facilón de buenos y malos, que puede provocar situaciones mucho más graves que la que se pretende corregir, como ha ocurrido en Iraq, o  creando Estados fallidos como en Libia.

En nuestro país, la derecha demagogia que todo lo enfoca en clave interna, no ha perdido un minuto en apoyar sin condiciones a la oposición venezolana y a acusar al gobierno socialista de hacerle el juego al chavismo, condicionado por Podemos y argumentando con brocha gorda todo el bla, bla, bla habitual, que vale tanto para un roto como para un descosido.

La posición de nuestro gobierno, coordinada con los 28 países de la U.E., pretende  atajar la espiral de violencia que  de forma acelerada se está adueñando del país caribeño. Los miles de europeos, entre ellos 200.000 españoles, que viven en Venezuela, son un argumento adicional para intentar una postura constructiva que busque las posiciones negociadoras que puedan existir en ambas partes. 




22 enero 2019

Errejón y +Madrid

Hace casi cuatro años, en Mayo de 2015, las elecciones autonómicas y municipales de Madrid arrancaron con un conflicto interno en una de las formaciones más significativas de la Izquierda: IU.

La operación Tania Sanchez, por la que la entonces cabeza de lista de IU se pasaba a Podemos, y la pésima gestión que de esta situación hizo la dirección federal de IU, liquidando la federación madrileña, provocó que este partido acudiese muy tocado  a las elecciones autonómicas y no alcanzase el 5% mínimo, impidiendo con ello una mayoría progresista en Madrid y  permitiendo los lamentables cuatro años de gestión popular con C. Cifuentes y su sucesor.

En vísperas de las elecciones autonómicas y municipales de 2019, nos podemos encontrar en Madrid en una situación similar, en este caso el conflicto lo tiene la organización madrileña de Podemos.

Iñigo Errejón fundador de Podemos y candidato de este partido a la presidencia de la Comunidad de Madrid y seguramente uno de sus miembros más valiosos, ha llegado a un acuerdo con la plataforma  +Madrid de Manuela Carmena para coordinar las candidaturas municipal y autonómica, presentándose  en una misma plataforma.

El acuerdo no ha contado con las bendiciones del aparato  burocrático del Podemos, que ha negado a Errejón la capacidad de  llegar a esos acuerdos y  le ha acusado de incumplir la decisión de presentarse a la Comunidad con el nombre de Podemos.

Dado que en 2015 Podemos se presentó en distintos municipios y CC.AA. con diferentes nombres y formando parte de  diversas plataformas, el conflicto no puede venir tanto por el nombre de la candidatura sino por la configuración de la lista, que el aparato burocrático quiere imponer sin tener en cuenta la opinión del candidato. Hubo un intento anterior de imponer también la lista del Ayuntamiento, quitando de ella a las personas de  mayor confianza de la alcaldesa y ahora se intenta lo mismo con la lista de la Comunidad, M. Carmena no lo aceptó y parece que I. Errejón tampoco.

No es Podemos la única organización que pretende rodear a un candidato potente, con altas probabilidades de obtener un buen resultado, de colaboradores clientelares sacados de la burocracia del partido, es una practica, lamentablemente muy extendida, aunque todo indica que, en esta ocasión, no lo han conseguido.

Una vez que en la izquierda se ha abierto la opción de hacer elecciones primarias para elegir los cabezas de lista, queda pendiente la definición de modelos realmente participativos para la configuración de los restantes puestos de las listas electorales. La práctica habitual es que los aparatos burocráticos coloquen a quien quieran, casi siempre más por lealtades personales que por razones de mérito o capacidad.

El conflicto en Podemos ya le ha costado a Errejón su acta de diputado pero puede tener un precio mucho mayor, no para él sino para toda la izquierda madrileña, si el autoritarismo de la dirección podemita se empeña en presentar su propia lista a la Comunidad, corriendo el riesgo de que la izquierda divida su voto y pierda una vez más el gobierno de la Comunidad de Madrid.

La capacidad de los partidos de izquierda de liquidar a sus mejores representantes es inconmensurable. Coincidiendo con la defenestración de Errejón, se produce también la dimisión del antiguo coordinador de IU, G. Llamazares, uno de los pocos dirigentes de IU que todavía merecen la pena.

Estos comportamientos sectarios se han dado también en el PSOE con la defenestración en octubre de 2016 de su S.G. Pedro Sanchez, que afortunadamente, y gracias al apoyo de la mayoría de los socialistas, recuperó posteriormente su puesto y hoy es Presidente del Gobierno de España. 


14 enero 2019

Andalucía, fin de ciclo


Con la elección Moreno Bonilla, cabeza de lista del PP como nuevo presidente de  la Junta de Andalucía, termina un ciclo de más de 36 años de gobiernos socialistas. Las dudas que pudiera haber sobre el acuerdo final del tripartito de derechas, se resolvieron en la última reunión PP-Vox en la que alcanzaron un acuerdo sobre la base de difuminar, en forma de generalización, algunas  de las propuestas del partido de ultraderecha, mientras se descartaban las más estrambóticas. Las continuas discrepancias públicas entre Vox y Cs no han sido suficientes para impedir la investidura. 

Sin ánimo de hacer un balance global de estos 36 años, si hay que reseñar el deterioro progresivo del gobierno andaluz en los últimos años, como reflejan los resultados electorales decrecientes:

  • En 2008, con Griñán como presidente, el PSOE obtiene su  última mayoría absoluta con 56 escaños de 109.
  • En las siguientes elecciones, también encabezadas por Griñán, el PSOE obtuvo solo 47 escaños. Aunque fueron superados por los 50 del PP, se consiguió  mantener el gobierno gracias a un acuerdo con IU.
  • En 2015, ya con Susana Díaz (S.D.) encabezando la candidatura socialista, Griñán dimitió en 2013 a causa de su imputación en los ERES, se mantienen los mismos resultados y se gobierna con el apoyo externo de Cs.
  • En 2018 se obtienen solo 33 escaños, Cs retira su apoyo anterior, y la derecha consigue obtener mayoría absoluta, con la colaboración de Vox.
La pérdida acelerada de votos del PSOE andaluz empezó con el proceso de los ERES y se agudizó en los últimos años, bajo la dirección de S.D. En este deterioro tienen mucho que ver los ERES pero, también, el excesivo clientelismo detectado en el gobierno de la Junta, la poca eficacia de sus políticas, que no han conseguido que Andalucía deje de ser el territorio menos desarrollado de España, y el desapego, a pesar del clientelismo, de muchos sectores socialistas que no vieron con buenos ojos su participación en el "golpe de estado interno" contra P. Sanchez en 2016 y su posterior apoyo a la investidura de Mariano Rajoy. 

El mal resultado que obtuvo S.D. en las primarias federales socialistas anticipaba ya el mal resultado del 2 de diciembre, aunque nadie esperaba que fuera tan pronunciado.

Un período de 36 años seguidos en el gobierno es demasiado largo y produce situaciones de abuso que conviene que se resuelvan con un cambio de gobierno y, en ese sentido, tiene sentido la alternancia en el poder. Lamentablemente la solución alcanzada puede ser mucho peor, pues la coalición ganadora ha incluido la entrada de la ultraderecha en el área de gobierno, con unas propuestas muy regresivas que no van a favorecer en nada el desarrollo de Andalucía y son un pésimo antecedente para el resto del Estado.

La elección del nuevo presidente ha sido una mala película, con un mal guión y unos malos actores, con dos acuerdos contradictorios en muchos aspectos y con unas relaciones tensas entre Vox y Cs que parecen puedan romperse en cualquier momento.

En este período, las fuerzas de izquierdas, PSOE y Adelante Andalucía, han permanecido enrocadas sin capacidad de dar respuestas ni llegar al más mínimo acuerdo entre ellas.

Después de 36 años empieza una nueva etapa con unas perspectivas muy negras. El PSOE-A y Adelante Andalucía deberían utilizar  este período para  regenerar su funcionamiento y renovar a sus dirigentes, para poder volver con más fuerza en la siguiente oportunidad.

08 enero 2019

¿Llegará el PP a la presidencia de Andalucía?

El acuerdo a tres bandas de las derechas andaluzas, se está complicando debido a la negativa de Cs a reunirse con Vox para incluirlo en el acuerdo PP-Cs. El partido de ultraderecha, que quiere a toda costa una foto a tres bandas, ha contraatacado con una propuesta totalmente inaceptable para casi todos: suprimir del programa de gobierno andaluz todas las referencias a medidas contra la violencia de género, por considerarlas discriminatorias para los varones.

El PP accede a negociar este tema, ya que está dispuesto a cualquier cosa para acceder a la presidencia de la Junta. Cs sigue manteniendo férreamente el "pacto de las lentejas", o las tomas o las dejas, con el PP, haciéndole incluso un guiño al PSOE, considerando que los socialistas ya apoyaron a Rajoy en tiempos de la gestora, cuando Mario Jiménez, actual portavoz del GPS en el parlamento andaluz, era el portavoz de la gestora que "dirigía" el PSOE.  

La negociación política se ha trasladado a Madrid, pues en la izquierda andaluza, tanto PSOE-A como Adelante Andalucía, permanecen en actitud pasiva, como si la cosa no fuera con ellos, mientras que la derecha regional ha haber delegado las negociaciones a sus direcciones nacionales.

El PP nacional ya está empezando  a ceder frente a Vox y propone sustituir el término violencia de género, por violencia intrafamiliar, metiendo en el mismo saco cualquier situación de violencia que se produzca en el seno de la familia, como si la violencia machista no tuviera una clara componente sociológica que desborda además las cuatro paredes de un domicilio familiar. Esta actitud está ya empezando a generar críticas en los sectores más liberales del PP que hasta ahora estaban callados y a cuestionar el liderazgo de P. Casado.

Cs mantiene, parece que con bastante firmeza, su negativa a pactar con la ultraderecha y Vox sigue condicionando su apoyo al posible gobierno andaluz a tener la opción de incluir algunos de sus planteamientos en el programa conjunto.

Dada la pasividad del PSOE-A, la dirección federal socialista va a convocar el pacto nacional contra la violencia de género para que PP y Cs expliquen sus nuevas posturas.

Entre tanto, el calendario andaluz sigue avanzando y se acerca el día de la investidura, que tiene como prólogo la propuesta de candidato a la presidencia de la Junta. En este sentido se abren varios escenarios:

  • Susana Díaz presenta su candidatura, con 50 votos (PSOE+ AA) mientras que PP+Cs, sin el apoyo de Vox, no pueden hacerlo pues solo tienen tienen 47. Para este escenario hace falta que las dos fuerzas de izquierdas lleguen primero a un acuerdo, cosa que todavía no han hecho.
  • El segundo escenario es que M. Bonilla consiga el apoyo de los 59 diputados de la derecha, para lo que es necesario o que  se haya producido una reunión a tres bandas con modificación programática o que Vox admita el "pacto de las lentejas".
  • Seria posible, aunque poco probable, un tercer escenario, un acuerdo PSOE-Cs, que solo tendría alguna posibilidad de realizarse más adelante, después de que fracasasen los dos escenarios anteriores.
  • Por último es posible que, finalmente, no se cierre ningún pacto y haya que repetir las elecciones autonómicas.
El resultado final de la encrucijada andaluza tendrá con toda seguridad repercusiones importantes a nivel nacional.

En primer lugar se demostrará la firmeza con que las derechas defienden el pacto contra la violencia de género suscrito hace unos meses.

En segundo lugar, se redefinirá la situación ideológica de Cs, que últimamente estaba disputando con el PP una loca carrera hacia las posiciones más extremas, y, dependiendo de la resolución andaluza, podría empezar a centrar sus posiciones. El PP parece irremisiblemente orientado a la extrema derecha, a pesar  de las posiciones críticas que empiezan a aparece en su seno.




01 enero 2019

Buitres sin fondo


El Tribunal de cuentas ha condenado a la anterior alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y a su equipo de gobierno a 26 millones de euros de indemnización por la venta fraudulenta al fondo buitre Blackstone de 1860 viviendas públicas, la mayoría de ellas protegidas, que realizó en 2013 la Empresa Municipal de Viviendas (EMV), entidad dependiente del ayuntamiento de la capital.

Esta práctica no es nueva en el PP madrileño, pues el IVIMA, Instituto público de vivienda de la Comunidad de Madrid también tiene presentadas denuncias por ventas de este estilo relativas a 5.000 viviendas públicas, también mal vendidas a fondos buitre.

El concepto de cortijo propio, que muchos dirigentes populares tienen de las administraciones públicas se ha extendido por todos los sectores  públicos que puedan ser objeto de negocio, desde la contratación de bienes y servicios, hasta la enajenación de viviendas públicas con vecinos dentro, pasando por la sanidad o la escuela concertada.

Esta sentencia del tribunal de cuentas solo condena, porque esa es la función de este tribunal, a devolver al Ayuntamiento de Madrid el valor del patrimonio perdido por la gestión fraudulenta realizada que tenía casi todos los elementos de ilegalidad posible,: falta de informes, favoritismo, bajo precio, sin publicidad, etc. Hay que esperar a otras demandas presentadas, de carácter civil y penal para que los vecinos damnificados puedan recuperar sus viviendas lo que, a pesar de este primer paso importante, no es tarea fácil ni breve.

Para los partidos de izquierda, que siempre hemos tenido como uno de nuestros puntos programáticos la utilización del suelo público de carácter residencial para la construcción de viviendas sociales, preferentemente en régimen de alquiler, estas practicas mafiosas son una autentica estafa pues echan por tierra los efectos de muchos años. Es imprescindible blindar las viviendas públicas, impidiendo su venta a estos fondos especulativos.