Las movilizaciones sociales tras el desahucio de Maricarmen, las acampadas en la puerta del Sol de Madrid y en muchas otras ciudades, el decreto anti deshaucios y su posterior rechazo parlamentario, han dado lugar a la convocatoria de una Huelga General para el próximo 11 de Noviembre que tiene unas características muy diferentes a las de otras convocatorias: es una huelga general atípica.
Es atípica porque su causa dominante, la crísis de la vivienda, no es estrictamente laboral aunque muchos de los mas afectados sean los trabajadores jóvenes que tienen graves dificultades para poder afrontar los costes de la vivienda tanto en compra como en alquiler.
Los sindicatos de inquilinas han sido los primeros en promover la huelga general y han presionado a los sindicatos de clase para convocarla, a lo que estos han accedido pues, además de la vivienda, confluyen muchas otras razones para convocarlas: reivindicaciones en sectores públicos como enseñanza en varias CC.AA y en todos sus niveles, desde infantil hasta universidad, o sanidad, además la necesidad de un acuerdo marco sobre las actualizaciones salariales lleva mucho tiempo paralizado por la patronal que, a pesar del buen momento de la economía y el aumento de los beneficios en mucho sectores ha tomado la decisión de no actualizar los salarios, la creciente inflación provocada por el incremento del precio de la energía causado por la guerra de Irán es otra razón adicional para el descontento social.
El gobierno nacional ha cumplido con su trabajo en materia de retribuciones y ha actualizado las pensiones y el SMI, y va a volver a hacerlo antes de fin de año, con ello el abanico salarial se ha comprimido y el SMI afecta a muchos trabajadores que hasta ahora tenían retribuciones mayores. Sin embargo aunque se han tomado algunas medidas en relación con la vivienda, sus resultados han sido poco eficaces y en los últimos años el encarecimiento de la viviendas ha sido desmesurado.
En consecuencia, y a pesar de su heterodoxia, existen razones suficientes para la huelga general.
En cuanto a su caracter político es un rasgos común de cualquier huelga general pues los sindicatos de clase no son organizaciones neutrales, forman parte de la izquierda social y están por tanto interesados en los resultados electorales. Los sindicatos son plenamente conscientes de que con un gobierno PP-VOX la situación de la vivienda sería peor como se está viendo en otros países europeos gobernados por la derecha.
Los partidos de derechas interpretan que la huelga va contra la oposición y se sorprenden de ello, es como tantas veces una interpretación parcial y segada de la realidad. La huelga es una protesta social por la situación de la vivienda en España y va contra la patronal y contra todos los gobiernos, nacionales y autonómicos responsables de la situación y, en ese sentido, las responsabilidades de los gobiernos autonómicos del PP son mayores que las del gobierno central porque tienen muchas competencias en materia de vivienda, han dejado al mercado, los bancos y los fondos de inversión inmobiliarios todas la iniciativas y se han negado a aplicar la legislación de la ley de vivienda del gobierno central, al no declarar zonas tensionadas en los barrios donde los precios de alquiler se han incrementado de forma desmesurada.





