Las elecciones autonómicas andaluzas, convocadas para el próximo 17 de Mayo de 2026, constituyen el cuarto y último fascículo diseñado por el PP para intentar deshacerse de VOX en cuatro CC.AA.
El PP no ha tenido éxito en ninguna de las tres elecciones ya realizadas pues en ninguna de ella consiguió la mayoría absoluta y siguen estando empeñados en duras negociaciones con VOX para intentar formar gobierno. En Andalucía tampoco lo van a tener fácil.
Actualmente el P.P. tiene en Andalucía uno de sus bastiones más sólidos, con mayoría absoluta y disfrutando de una gran diferencia de escaños en el parlamento actual-58 a 30- por lo que es muy difícil para el la izquierda ganar estas elecciones, pero el escenario ha cambiado en los últimos meses y parece posible reducir sensiblemente las diferencias.
A nivel andaluz, la mala gestión de M.Bonilla en el proceso de cribado preventivo del cáncer de mama que, además de mal ejecutado debido a la privatización del servicio sanitario y a la falta de médicos, se agravó posteriormente al intentar ocultar los datos y culpabilizar a médicos y enfermos de sus fallos. En el PP la culpa siempre la tienen otros.
Los graves errores de los cribados y otras deficiencias de gestión sanitaria han provocado una fuerte movilización social que no pueden compensarse con unas pocas dimisiones forzadas. Es necesario tomar medidas mas profundas y no se han hecho, por ello la cuestión sanitaria tendrá una fuerte repercusión electoral.
La reducción de la financiación de las universidades publicas, siguiendo el modelo de Madrid, es otro tema de mala gestión que también está provocando una fuerte contestación social.
Además de la gestión autonómica, en unas elecciones autonómicas el voto de la ciudadanía también está determinado por la posición que tiene cada partido en los temas generales del Estado, incluida la política internacional.
A nivel nacional, la confusa y contradictoria posición del PP sobre la guerra de Irán y su torpeza habitual en muchos otros aspectos seguramente le pasará factura.
Su fijación obsesiva con el presidente del gobierno, al que consideran culpable de todos los males, nacionales o internacionales, les hace perder perspectivas sobre lo que ocurre en el mundo aunque sea tan grave como los bombardeos de Irán, Gaza y Líbano que el presidente Trump y su virrey Netanyahu están ejecutando sumiendo de rebote a toda la humanidad en una terrible crisis económica y social.
En el bloque de izquierdas, el desgaste socialista propio de 7 años de gobierno está siendo compensado por la coherencia socialista del NO A LA GUERRA que sintetiza la posición de la inmensa sociedad española frente a los comportamientos genocidas de Trump y Netanyahu.
La aprobación del escudo social como defensa de las consecuencias de la guerra es otro factor relevante que debe contribuir también a impulsar la candidatura socialista y de otras fuerzas de izquierdas.
Hay que considerar también el papel de la izquierda alternativa que ha conseguido esta vez superar sus diferencias y presenta una candidatura unitaria, que integra a Podemos y a Izquierda Unida y está encabezada por Antonio Maíllo, coordinador general de IU, que es uno de los mejores dirigentes de la izquierda alternativa.
En la ultraderecha VOX está empezando a perder pie, sus purgas internas, su apoyo absoluto y sin matices a la guerra de Trump y Netanyahu, rechazadas por la inmensa mayoría e la población, la caída de Orban en Hungría, su negacionismo absoluto y su total falta de alternativas políticas reales hace prever que las subidas de votos que tuvieron en las elecciones de Extremadura, Aragón y Castilla León sean difícilmente repetibles.l
Aunque Moreno Bonilla sea el dirigente popular menos malo, pues la comparación hay que hacerla con Feijoó y su estado mayor, con presidentes autonómicos como Ayuso, Mazón, Mañueco etc, o con dirigentes históricos Rajoy o Aznar, el PSOE ha presentado una candidatura muy potente encabezada por M.J. Montero que hace que la elección sea mucho mas equilibrada que en 2022.
Este escenario hace que el resultado mas probable sea un triunfo del PP sin mayoría absoluta mucho mas ajustado que en 2022, con una ultraderecha con bastante menor peso
En este escenario sería paradójico que con las dos derechas perdiendo votos se acabara constituyendo un gobierno de coalición entre PP y VOX.
A mas de un mes para la celebración electoral, las espadas están en alto y los resultados finales pueden ser los que prevén las pocas encuestas publicadas por los medios de la derecha que son mas propaganda que información, o pueden ser muy diferentes según se desarrollen los acontecimientos políticos en estos dias y se vaya desarrollando la campaña.
Si M. Bonilla cumple sus objetivos y mantiene su mayoría absoluta alcanzaría una posición muy potente en Andalucía y en el Partido Popular, convirtiéndose en una importante alternativa a N. Feijóo, un dirigente muy limitado y cada día mas cuestionado, con un equipo muy poco flojo y con una estrategia limitada al insulto al gobierno que cada día tiene menos recorrido. Las opciones de ser presidente del gobierno de N. Feijoó son muy complicadas.
VOX puede empezar un profundo declive, similar al que tuvieron hace pocos años Ciudadanos o UPYD. Nunca ha tenido mas alternativa política que el negacionismo ambiental, feminista, racial, científico etc, que no es suficiente para construir una alternativa de gobierno y que solo recoge el voto protesta de los descontentos.
Por otro lado sus chanchullos económicos y las purgas que esta haciendo a sus principales dirigentes históricos le hacen ser una organización poco fiables y le crea una importante colección de enemigos que ya están ya empezando a pasarle factura. A nivel internacional sus sectaria posición de apoyo a Trump y Netanyahu también le restará muchos apoyos. La caída de Orban en Hungría y el alejamiento de Meloni de las veleidades de Trump también tendrá un efecto negativo para la ultraderecha española.
Si Vox perdiera muchos votos, las posibilidades de un gobierno de coalición de derechas en las próximas elecciones generales disminuirían sensiblemente.
En cuanto a la Izquierda, el PSOE tiene una oportunidad de seguir la recuperación que empezó en l Castilla y León, después de la debacle total de Extremadura y la menos profunda de Aragón.
El PSOE tiene la oportunidad de culminar la remontada que inicio en Castilla la Mancha después de las idas electorales de Extremadura y Aragón.
La izquierda alternativa tiene que aprovechar la oportunidad de consolidar su frágil acuerdo para volver a constituir un grupo alternativo fuerte que contribuya un nuevo gobierno de coalición en 2027.
