Si se
consideran solo los datos de su partido, la CDU, se verá que ha tenido un
incremento de casi 8 puntos porcentuales, pasando del 33,8% de 2009 al 41,5%
actual, lo que puede interpretarse como un resultado abrumador.
Pero
si se consideran los resultados de las elecciones de forma global, las
conclusiones son muy diferentes.
En términos
derecha-izquierda, las elecciones alemanas del año 2009 tuvieron los siguientes
resultados:
- Derecha:
CDU+ FDP= 33,8% + 14,6 % = 48,4%
- Izquierda:
SPD+ Verdes+ La Izquierda= 23%+ 10,7% + 11,9% = 45,6%.
La
derecha ganó en 2009 por casi tres puntos, lo que se tradujo en una mayoría
parlamentaria de 42 escaños, 332 de la derecha (239 +93) frente a 290 de la
izquierda (146+68+76)
Los resultados de las elecciones de 2013 son, en términos globales, bastante parecidos, con una cierta tendencia a la baja en los dos bloques:
- Derecha:
CDU+ FDP= 41,9%+ 4,8 % = 46,7%
- Izquierda:
SPD+ Verdes+ La Izquierda= 25,7%+ 8,3% +8,4% = 42,4%.
La
traducción en escaños de estos resultados es sin embargo muy diferente al no
alcanzar los liberales el mínimo del 5% que exige la Ley electoral alemana, la
derecha se queda solo con los 311 escaños de la CDU, mientras que la izquierda
suma 319, ocho más, con los 192 del SPD, los 63 de Los Verdes y
los 64 de La Izquierda.
De
ahí la pregunta inicial, ha podido ganar Angela Merkel, pero en Alemania, se ha
pasado de un parlamento con mayoría de derechas, a otro con mayoría de
izquierdas y eso es un cambio sustancial tanto para Alemania como para el resto
de Europa.
En
otros países europeos, una mayoría parlamentaria de izquierdas se traduciría automáticamente
en un gobierno progresista, recuérdese, por ejemplo, el tripartito catalán de
2006, donde aunque el partido más votado fue CiU, se formó un gobierno tripartito
de izquierdas.
En
Alemania la situación es muy distinta, primero porque hay una tradición que casi
obliga a que gobierne el partido más votado, máxime si ha tenido un importante
incremento en sus apoyos como ha sido en este caso y segundo porque el Partido
de la Izquierda, Die Linke, formado en 2007 por la unión del antiguo PDS,
heredero Partido Comunista de Alemania Oriental y de la WASG, escisión del SPD encabezada
por Oskar Lafontaine, está sometido a una cierta cuarentena, que hace difícil su
participación en coaliciones de federales, aunque si forma parte de algún
gobierno regional en coalición con el SPD.
Parece
por tanto seguro que el próximo gobierno alemán vuelva a estar encabezado por
Angela Merkel, pero tendrá que pactar con la izquierda bien en una coalición,
bien con un gobierno minoritario que busque acuerdos puntuales con los grupos
de izquierda.
Por
tanto Alemania está obligada a suavizar el fundamentalismo de su política lo
que puede ser muy positivo para Europa y sobre todo para los países mediterráneos.
Angela
Merkel ha ganado, pero menos que antes.